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miércoles, junio 24, 2009

Las Hermanas Hilton

Bueno, ahora les voy a contar algo acerca de las Hermanas Hilton, pero no de la Paris ni de la Nicky Hilton, sino de otras hermanas que fueron igualmente bellas y famosas pero en el siglo pasado.
Se llamaban Violet y Daisy, nacieron el 5 de febrero de 1908 en Brighton, Inglaterra. Eran siamesas y estaban unidas por la cadera y la pelvis, aunque no compartían órganos vitales.
Su madre, una camarera soltera llamada Kate Skinner, las vendió inmediatamente a su patrona, Mary Hilton, de quien las niñas tomaron el apellido.


La señora Hilton siempre vio en las niñas una fuente inagotable de ingresos, para lo cual las cultivó desde temprana edad enseñándoles a bailar y cantar, además de tocar el piano, clarinete, saxofón y violín. Violet y Daisy debían dirigirse a ella como "Tía Lou", y a sus sucesivos maridos como "señor".

La Tía Lou siempre mantuvo a las niñas en cautiverio, salvo para sus presentaciones públicas -empezaron a actuar a los tres años de edad-.
Las siamesas eran un gran negocio. Se movían con soltura en el escenario y eran bastante guapas. Se convirtieron en una mina de oro.
A partir de los 17 años, Violet y Daisy fueron llevadas a USA y explotadas intensamente por Mary Hilton en las ferias. Sus dueños nunca les dejaban hablar con nadie ni ahorrar dinero para evitar que escapen.
A la muerte de Tía Lou, las heredó su hija Edith quien siguió explotándolas y controlando cualquier movimiento sospechoso de fuga.


En aquella época proliferaban las bandas de jazz, así que las jóvenes estaban retomando clases de saxofón. Un día estando en clase, fingieron sentirse indispuestas, lograron escapar con el poco dinero que habían logrado esconder y se presentaron en el despacho de un abogado. Éste, al ver que eran mayores de edad, tomó la defensa de las jóvenes.
Fue un caso muy célebre que la prensa siguió muy de cerca.


Al fin, a los 23 años, Violet y Daisy eran libres. Organizaron su propio espectáculo y se convirtieron en personajes muy populares de USA.
En 1932, el director Tod Browning las contrató para su película Freaks, hoy un clásico, pero que en esa época causó controversia.

Los años 30 fueron su época más gloriosa. Las siamesas convirtieron su problema físico en el cartel de su carrera. Daisy se tiñó el pelo de rubio con el argumento de «para que no me confundan con mi hermana».
Violet se hizo demócrata y Daisy republicana. Cualquier excusa era buena para salir en los medios y obtener publicidad gratis para el espectáculo.
La prensa calculaba que las siamesas ganaban 5.000 dólares a la semana, una cifra enorme para esa época.


Pero lo que más curiosidad levantaba era su vida sentimental. Aunque aparentemente Daisy y Violet tenían una relación excelente, circulaban muchos rumores sobre una supuesta rivalidad entre ellas, de las que se decía que eran unas devoradoras de hombres.
El hecho de que compartieran parte del sistema nervioso -y, por tanto, pudieran sentir lo mismo- acrecentaba todavía más el morbo.


En 1934, Violet anunció su matrimonio con Maurice Lambert. El sueño de casarse, no obstante, se esfumó. Al ir a solicitar la licencia para la boda encontraron dificultades en todos los estados que visitaban porque les indicaban que, debido a su especial fisonomía, no les concedían las licencias por considerar dichos matrimonios indecorosos y contrarios a las buenas costumbres. Por fin, en Texas obtuvieron una licencia y pudieron contraer matrimonio. Al menos durante siete semanas, lo que duró su matrimonio, la historia de la siamesa desesperada por casarse llevó a las Hilton a su nivel más alto de popularidad.


La experiencia matrimonial de Daisy fue aún más breve. Al contrario que su hermana, consiguió el permiso del estado de Nueva York para casarse, y en 1941 contrajo matrimonio con el bailarín Buddy Sawyer. La unión se terminó 10 días después.
Para ese entonces, la fama de las siamesas empezaba a caer, pero ellas tenían recursos de sobra. A finales de los años 40 abrieron una hamburguesería en Miami llamada Hermanas Hilton. Cuando el negocio fue a pique, Hollywood llegó en su rescate.
En 1950 protagonizaron su segunda película, "Encadenadas de por vida", la historia de dos siamesas que se enamoran del mismo hombre. Cuando una se casa con él, la otra lo mata. La trama del filme gira en torno a cómo meter en la cárcel a la asesina sin que la inocente también sea encarcelada. Sin embargo fue un fracaso de taquilla y la gente se olvidó de las Hilton.


Pero con su astucia las siamesas se las arreglaron para ser famosas nuevamente. Volvieron a recorrer el país y hasta participaron en la campaña electoral de 1960: Violet apoyando a Kennedy y Daisy a Nixon.
Estos fueron sus últimos momentos de fama, el público se olvidó de ellas y al final terminaron como dependientas en una tienda de Charlotte, Carolina del Norte. Tras varios días de ausencia al trabajo, las encontraron muertas en su casa el 4 de enero de 1969. La autopsia concluyó que habían fallecido con la famosa "Gripe de Hong Kong", que fue otra pandemia que se propagó por el mundo en esos años.

Bueno, este es el tercer post que escribo acerca de siameses famosos, pero lo que ahora me deja pensando, es la trama de su segunda película. Es un tema muy interesante.
Pongámonos en esa situación y época en que la ciencia médica no podía separarlas.
En el supuesto real que una de ellas hubiese cometido homicidio, ¿Cómo una hermana puede ser castigada con la cárcel o pena de muerte sin que la otra tambien la sufra? ¿Es más importante castigar a la culpable o proteger a la inocente?
¿Algún abogado?

Fuentes:
Elmundo.es
Phreeque.com

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lunes, abril 06, 2009

La Octava Maravilla del mundo

¿Recuerdan la historia de los siameses promiscuos Eng y Chang que les conté hace un tiempo? Pues bien, siguiendo esta temática de casos excepcionales que tanto me gusta publicar, hoy les presento la historia de las hermanas Millie y Christine que también fueron muy reconocidas en su época.


Millie y Christine McCoy eran dos gemelas siamesas que vinieron al mundo unidas por un segmento de la columna lumbar hasta la pelvis.
Nacieron en Carolina del Norte el 11 de julio de 1851 mientas sus padres eran esclavos de Alexander McCoy, quien posteriormente las vendería por $ 100 USD a un empresario circense.

El nuevo dueño de las niñas junto a su esposa se esmeró en darles la mejor educación, y en ésta se incluía la danza, música y canto.


Durante su infancia fueron instruidas especialmente en música y vocalización para luego cantar a dúo las melodías de la época.
Su especial configuración física y la caja de resonancia toráxica que tenían, hicieron que fueran consideradas como excelentes contralto (Millie) y soprano (Christine), de gran matización vocal y con delicados pianissimos.
Fueron educadas exquisítamente -obvio- para lucrar después de ellas presentándolas en sociedad. Llegaron también a hablar fluídamente 5 idiomas, realmente eran un portento.
En aquella época fueron apodadas ‘La Octava Maravilla del mundo’.


Su fama llegó a tal nivel que se vendían autobiografías de ellas durante sus presentaciones en los mejores circos que había en ese entonces.

En 1870, Millie y Christine estaban en la cúspide del estrellato. Por todo lo que ganó su dueño, en pocos años les otorgó su carta de libertad, ya no eran esclavas.
Tanta era su popularidad que la mismísima Reina Victoria de Inglaterra las recibió en audiencia privada con concierto incluído en una gira que realizaron por Europa.


Nunca llegaron a casarse pero con el dinero que ahorraron de su época de bonanza se dedicaron a apoyar a las iglesias negras de Charlotte -donde se radicaron- y a mantener y dar clases de vocalización a sus coros cristianos.

En octubre de 1912 Millie sufre una tuberculosis que la lleva a la muerte y en un acto de bondad -para mí-, los médicos decidieron suministrar morfina a su hermana Christine para ayudar a terminar con su vida de una manera rápida y sin dolor. Sin embargo, Christine sobrevivió a su hermana durante 17 horas. Murieron a los 61 años de edad.

Me pongo a pensar en la desesperante situación de Christine. Ver fallecer a su hermana -con quien compartía su colummna- y pensar inmediatamente en su futuro, en que estaba también condenada a morir junto a ella.

Según mi punto de vista, los médicos de la época hicieron lo adecuado. Christine no tenía otra alternativa.

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jueves, octubre 23, 2008

Hasta que la muerte...

Hace ya algún tiempo vi la película de humor negro norteamericano "Stuck on you" y con algo de ligereza pensé en cuan molesto debería ser vivir pegado a otro ser humano de por vida.
He recordado esa película las pocas veces que he visto en los noticieros sobre algún un caso de siameses separados con éxito. Ahora la ciencia lo hace posible.

Hace un siglo, nacer de esta forma condenaba a los siameses a la muerte y en excepcionales casos (sino el único) a ser atracción de feria.
Digo excepcionales porque se estima ocurren uno por cada 200 mil nacimientos, de los cuales apenas un 5% logran sobrevivir.


Chang y Eng Bunker fueron los primeros gemelos registrados que nacieron unidos por el estómago y que dieron origen al término «siamés», y a uno de los fenómenos más extraños y fascinantes del siglo XIX.
Fueron concebidos en 1811 en el reino de Siam (Tailandia), donde un supersticioso soberano indultó la pena de muerte que pesó sobre ellos con tan sólo seis años de edad.

A los 15 años fueron descubiertos por un comerciante escocés, que los llevó a recorrer Europa y Estados Unidos como espectáculo circense hasta 1839, en que decidieron abandonar definitivamente esta muy lucrativa pero humillante actividad para establecerse como granjeros.
Con sus ahorros compraron una gran propiedad hasta “con esclavos”en Carolina del Norte. Cuando se les concedió la nacionalidad norteamericana adoptaron el apellido Bunker.

Eng (izq) y Chang

Mientras que Chang era un pendenciero, mujeriego y alcohólico, Eng era el cauto, intelectual y refinado que gustaba mucho de leer a Shakespeare. Esto no fue impedimento para que conocieran y se enamoraran de un par de hermanas gemelas obesas hijas de un clérigo local y a pesar de vivir en una comunidad en la que se desaprobaban bodas tan complicadas, terminaron casados los cuatro en una doble e insólita ceremonia.
Fueron muy prolíficos ya que con sus esposas procrearon 21 hijos (todos normales), 11 de ellos fueron de Chang y 10 de Eng.

Juntos vivieron una relación amor-odio como una condena de por vida ya que tenían caracteres muy dispares, pero debían soportarse y tratar de vivir en armonía.
Siempre estuvieron a punto de separarse ya sea con médicos como por sus propios medios, lo único que los detuvo es que en esa época no existían rayos X y no se sabía a ciencia cierta si compartían algún órgano. De ser así ambos morirían.

Familias Bunker (1865)

Por su trajín y estilo de vida Chang sufrió un aneurisma cerebral y se le paralizó el lado derecho de su cuerpo, lo que hacía más pesada la carga de Eng, a quien se le debilitó el carácter y empezó a temer que su enfermo hermano muriera. Le martirizaba la idea de que al morir Chang, el proceso de descomposición del cadáver siguiera con él.
Eng aterrorizado suplicó a los médicos locales que los separasen de inmediato, cosa a la que se negaron todos los doctores al no existir antecedentes de una operación así. Lograron tranquilizarlo con la promesa de separarlos inmediatamente si llegado el caso muriera uno de los dos.

Pasaron los años y siguieron sus vidas con altibajos, enojos, peleas y reconciliaciones.
Una mañana de invierno de 1874 Eng despertó sintiéndose mal. Encontró que Chang estaba muerto a su lado y se alarmó. Murió luego de dos horas a causa de la fuerte impresión.

El parte médico de la época dice que Chang falleció de neumonía y Eng murió del miedo a su lado.
¿Saben? Descubrir esta historia me ha hecho valorar y disfrutar más de mis frecuentes momentos de soledad.
Muchas veces pensamos que la soledad es un castigo o producto de nuestras acciones. Nada más erróneo.
La sensación de libertad, aunque sea “solo” no la cambio con nada, por eso debe ser que mi matrimonio duró apenas cinco años ;)

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