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viernes, abril 08, 2011

El famoso Pony Express: "El correo debe pasar"

El Pony Express fue el más rápido servicio de mensajería y correos que tuvo la Unión Americana en el siglo XIX. Su recorrido cubría gran parte de los territorios de la unión, desde San José en Missouri hasta Sacramento en California, para lo cual debía cruzar las Grandes Llanuras, las Montañas Rocosas y la Sierra Nevada. ¿Cómo lograron hacerlo? Pues solamente a galope de caballo y con un grupo de selectos jinetes que se turnaban la posta. Aquí la historia.

Hasta mediados del siglo XIX, la correspondencia en los Estados Unidos era entregada a través de las diligencias, que más que nada se hicieron famosas por ser el botín preferido de maleantes y forajidos del lejano y salvaje oeste.

Antiguas diligencias en las que se enviaba el correo

Unir las dos costas de los Estados Unidos mediante un sistema de mensajería rápido y seguro, siempre fue un sueño para los primeros colonos ya que las noticias y mensajes que debían llegar generalmente desde la Costa Este hacia el recién explorado y salvaje Oeste, demoraban una eternidad en llegar, en caso de que llegaran.
Por ejemplo, en 1845, un mensaje del entonces presidente James K. Polk tardó seis meses en llegar al Oeste, ya que en aquella época el correo también se enviaba por vía marítima, bordeando América del Sur hasta la Tierra del fuego, y posteriormente atravesando el Canal de Panamá.

Para 1860 se creó una ruta terrestre más rápida que iba desde San Luis (Missouri), hasta el paso, Texas, que tardaba aproximadamente 25 días y varias empresas de diligencias y ferrocarriles decidieron incursionar en el negocio de correos y mensajería, pero era una época difícil porque en todo lado los ánimos se encontraban caldeados antes de la Guerra Civil y en muchos sitios fueron destruidos sus vagones, como por ejemplo en la Guerra de Utah.


Fundadores del Pony Express

Fue entonces cuando el visionario William Russell junto a dos socios creó una empresa llamada Central Overland California & Pikes Peak Express Co. y anunció su nuevo servicio postal rápido de ponis entre St. Joseph, Missouri y Sacramento, California, que cruzaría 3200 km a través de varias de las zonas más salvajes del territorio estadounidense, y lo mejor de todo es que ofrecía entregar la correspondencia en 240 horas (10 días). Increíblemente ofrecía llevar la correspondencia con jinetes a caballo.
Para esto contrataron 50 jinetes y adquirieron más de 400 caballos. De esta forma, el famoso Pony Express iniciaba sus labores el 3 de abril de 1860.

Las estaciones del Pony Express estaban separadas a 16 km una de otra (aprox) a lo largo de todo el recorrido, que es la distancia aproximada que un caballo puede recorrer a galope normal. El jinete cambiaba de caballo en cada estación y seguía con su trayecto.
La mochila con la correspondencia pesaba alrededor de 75 kilogramos y se llevaba en la grupa del caballo, donde se sostenía bajo el peso del jinete. Los jinetes, que no podían pesar más de 56 kg, eran reemplazados cada ocho o diez estaciones, es decir que un jinete recorría diariamente entre 120 y 160 km.

Ruta y estaciones del Pony Express (Click para ampliar)

Había 184 estaciones a lo largo del recorrido, las cuales generalmente se ubicaban en fuertes militares, mientras que otras se construyeron para el efecto.
Los caballos que fueron escogidos para recorrer este trayecto, medían aproximadamente 1,47 m de altura y pesaban alrededor de 400 kg, por eso el nombre de Pony Express.

Aún se conserva la estación matriz de St. Joseph, Missouri

Gracias a su capacidad para trotar a altas velocidades, el caballo morgan se había convertido ya en 1840 en la raza favorita para las carreras de enganche al trote. Durante la Guerra Civil americana, el caballo morgan sirvió de montura a la caballería de ambos bandos, y también fue la montura por excelencia del servicio del Pony Express, junto al caballo pinto y al mustang.

Frank Webner, jinete del Pony Express, California 1861

Para reclutar a los jinetes idóneos, la compañía sacó un curioso anuncio en el que solicitaba jóvenes de hasta 18 años que estén dispuestos a trabajar “con el riesgo de morir a diario”, además como requisito adicional pedían que sean de contextura delgada y "preferentemente huérfanos".


Atraídos por la oportunidad de aventuras y por una excelente paga ($ 25 semanales cuando el salario normal no llegaba ni a $ 2 por semana), más habitación y comida, un gran número de jóvenes se apuntó en este proyecto. En este selecto grupo hubo hasta figuras legendarias, como "Buffalo Bill" Cody, "Pony Bob" y "Wild Bill" Hickok.

Foto de 1860 con los jinetes "Billy" Richardson, Johnny Fry, Charles Cliff, Gus Cliff

El lema de la empresa y de todos estos jinetes era "El correo debe pasar" y esto lo hacían a cualquier costo. Pese a los numerosos obstáculos, muy pocas veces dejaron de cumplir el agotador plazo de 240 horas para la entrega.

Eso si, para ingresar a trabajar como jinete de la compañía, uno de los requisitos era hacer y firmar el siguiente juramento:

"Yo .............., por este medio juro ante el Gran Dios vivo, que durante mi participación y mientras sea un empleado de Russell, Majors y Waddell, en ningún caso utilizaré lenguaje profano, no beberé licores embriagantes, no discutiré ni pelearé con ningún empleado de la empresa y que en todos los aspectos me conduciré con honestidad, seré fiel a mis deberes y correcto en todos mis actos para ganar la confianza de mis empleadores, y así Dios me ayude".



Los primeros viajes con valija de correo salieron simultáneamente el 3 de abril de 1860, desde San José en Missouri hacia la costa oeste, y desde San Francisco, California, hacia Missouri. Ambos llegaron según lo previsto -10 días después- el 14 de abril de 1860.
Apenas un mes después de su inauguración, el Pony Express tuvo su prueba más dura cuando los indios paiutes de Nevada atacaron e incendiaron algunas estaciones y a los jinetes. En total, destruyeron 7 estaciones, se perdieron 150 caballos y murieron 16 hombres.

El famoso Buffalo Bill en su juventud fue jinete del Pony Express

Pero no fueron los indios ni el riguroso clima inviernal los que pusieron fin al Pony Express año y medio después de su lanzamiento. Fue la elevada nómina y gastos de mantenimiento que se requerían para tantos jinetes y caballos, aparte del personal administrativo en las estaciones y supervisores de ruta lo que al final resultó demasiado costoso. También se vieron afectados por la competencia de otras empresas por conseguir el contrato con el gobierno y por los conflictos entre los nativos americanos y los colonos que igual recortaron los ingresos de la compañía. Para rematar la situación, poco después de que empezaran las operaciones en su ruta, se dio el inicio de la Guerra Civil estadounidense, lo que obligó a que la línea operara intermitentemente en ciertos tramos conflictivos.

La empresa anunció su cierre el 24 de octubre de 1861, dos días después de que llegara a Salt Lake City el envío del primer telégrafo transcontinental.
El Pony Express había ganado 90.000 dólares y perdido 200.000. En 1866, tras el fin de la Guerra Civil estadounidense, Holladay vendió los derechos la rutay los establecimientos del Pony Express a Wells Fargo por un millón y medio de dólares.

Estatua conmemorativa en Arizona

A pesar de todo, el Pony Express se convirtió en una leyenda en el país del norte, donde se levantaron monumentos en su honor en Sacramento, Stateline, Reno, Salt Lake City, Colorado, Kansas y St. Joseph.
En su breve período de existencia, sus jinetes recorrieron 985.000 km, el equivalente a dar 24 vueltas alrededor de la Tierra.

Fuentes y Referencias:
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

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jueves, agosto 26, 2010

El hombre que comía hígados humanos

Indios de la tribu "Crow"

Los indios "Crow" del viejo oeste norteamericano, tenían el extraño ritual de comerse el hígado de cualquier animal que cazaban, ya que según sus creencias, de esta forma adquirían el valor y coraje del animal. Nunca se imaginaron que poco después, un buscador de fortuna llegado de la costa este, haría lo mismo con ellos, matarlos y comerse su hígado.

Cuando escuchamos las historias del salvaje oeste, se hace muy difícil separar la leyenda de la realidad, muchas veces por lo asombroso, pero básicamente por la falta de testimonios gráficos o escritos. Este es el caso de una de las más famosas historias del oeste americano, la de John Johnson, quien fue más conocido en su época como “Crow Killer” o Johnson “el come hígados”. Estos sobrenombres se los ganó a pulso y tesón, ya que durante un largo tiempo se dedicó a cazar y matar indios de la tribu Crow, a quienes luego los abría y a continuación procedía a comerse sólo el hígado, saldando así una venganza, ya que en 1847, miembros de esa misma tribu habían matado a su esposa embarazada.

Foto de los indios "Crow" del siglo XIX

John Johnson nació en 1824, pero su verdadero nombre era John Garrison. Se sabe muy poco sobre su niñez y adolescencia, y más bien se tiene registro de él cuando se alistó a la marina para luchar en la Guerra de México, pero tuvo que abandonarla al poco tiempo porque agedió a un capitán durante una discusión. Con el fin de evitar los cargos de abandonar la armada y de agredir a un superior, huyó hacia el lejano Oeste donde adoptó el nombre de "John Johnson".

John Johnson

Cuando llegó al Oeste, Johnson tenía 21 años y decidió convertirse en cazador y trampero para vivir de la venta de las pieles. Tuvo la suerte de conocer al viejo John Hatcher, quizá el más famoso colonizador de Colorado, quien para ese tiempo ya era un experimentado hombre de montaña y gozaba de cierta reputación. El viejo Hatcher comercializaba la carne y las pieles de los animales que cazaba, las intercambiaba por tabaco y whisky, que a su vez revendía a las diversas tribus de indios. Johnson se convirtió en su ayudante. El viejo Hatcher lo acogió como a un hijo, le enseñó los secretos del negocio, de la caza y captura de animales. También le enseñó todas las habilidades de supervivencia para aquella difícil zona. Johnson captaba atentamente las enseñanzas de su maestro, de quien también aprendió los secretos del rifle calibre 30 (que era el único que se usaba), y resultó muy hábil manejando el clásico cuchillo de la época, el Bowie Hawken.

Cuchillo Bowie Hawken de la época

Cuando el viejo John Hatcher renunció a su oficio de montaña en y se retiró a los valles, Johnson se hizo cargo de su cabaña, pero antes, se dirigió al Valle de Bitterroot de Montana, donde un año antes, un Jefe indio de los "Flathead", le había ofrecido a una de sus hijas como esposa a cambio de mercancía y pieles, así que se dirigió a cerrar el trato, entregó la mercadería y regresó con su nueva esposa.

Johnson, ilusionado, formó su hogar en la pequeña cabaña y empezó a enseñarle inglés a su nueva esposa, y a al mismo tiempo aprendía del suyo. También le enseñó a manejar el rifle y algunos secretos de la caza, para que ella pudiera alimentarse durante los meses de invierno que él se ausentaría montaña adentro para conseguir pieles. Ella por su parte le enseñó algunos secretos de supervivencia de su tribu, tales como encender una fogata en poco tiempo, aunque Johnson, siendo un tipo tan curtido, los conocía casi todos.

Cabaña donde vivió John Johnson

Y así fue, Johnson se ausentó durante algún tiempo, y a su regreso se encontró con una escena macabra: el cadáver de su esposa descompuesto junto a la puerta de la cabaña, y debido al largo tiempo que llevaba así, prácticamente quedaban sólo los huesos. Por la forma del asesinato, estaba claro que había sido obra de los guerreros "Crow". Lo más triste era que entre la osamenta podía distinguirse un cráneo muy pequeño, el de un feto. Su esposa había tenido alrededor de seis meses de embarazo cuando la asesinaron. John Johnson montó en cólera y juró que los Crow pagarían por este asesinato.

Muy pronto empezaron a aparecer cadáveres de guerreros Crow en los alrededores de las montañas rocosas, de Wyoming y Montana. Todos aparecían cortados la cabellera, con la cavidad abdominal abierta y sin su hígado. Con el tiempo todos los colonos y todas las tribus indígenas sabían que Johnson estaba llevando a cabo una brutal venganza, y empezó a ser conocido como: Johnson “el come hígados” o como “Cuervo Killer”.

John Johnson, el "Crow Killer"

Las muertes continuaron por el transcurso de algunos años, y ningún indio Crow estaba a salvo de la ira de Johnson, por lo que decidieron reunir a los 20 mejores guerreros Crow de todas las tribus, para "encontrar y matar a ese loco vengativo". Estos guerreros se internaron a buscarlo en las montañas rocosas, ya que conocían los lugares donde Johnson acampaba. Nadie fue testigo de lo que pasó después, pero lo único que se sabe es que ninguno de los guerreros que fueron a buscarlo volvió a salir con vida de las montañas. Poco tiempo después, John Johnson reapareció sin ningún rasguño en los poblados.

Aunque con menos frecuencia que antes, el "Crow Killer" seguía despachándose uno que otro guerrero Crow, por lo que éstos decidieron pagar una recompensa a quien entregue vivo o muerto. Para esa época, Johnson se encontraba lejos de Colorado, su hogar, ya que había bajado los valles para pasar el invierno con la tribu de los "Flatheads", que habían sido su familia política. En el trayecto fue víctima de una emboscada realizada por los indios "Pies negros", que pretendían entregarlo a los Crow para cobrar la recompensa. Luego de someterlo y capturarlo, lo metieron a un tipi – tienda india- y lo amarraron con unas correas de cuero, dejándolo bajo la vigilancia del guerrero más corpulento de la tribu de los Pies negros. Johnson logró soltarse de sus ataduras y enfrentó al corpulento guardia, a quien atacó antes de que pudiera actuar, le quitó el cuchillo, lo asesinó y le cortó una pierna con la que atemorizó al resto de indios, ya que para ellos, sí un guerrero era mutilado, ya no podría reencarnarse nuevamente. Utilizó la pierna como arma psicológica y tuvo el efecto deseado, ya que los indios lo vieron como el mismo demonio y salieron despavoridos.

Luego de escapar, Johnson empezó un viaje de 200 millas de regreso su cabaña. Era un crudo invierno y pudo darle un mejor uso a la pierna de aquel fornido guerrero, ya que gracias a ella y a sus conocimientos de cacería, no murió de hambre durante el trayecto.

Después de 18 años, y de innumerables muertes de guerreros Crow, Johnson puso fin a su venganza y decidió hacer las paces con aquella tribu. Desde entonces él empezó a referirse a los Crow, como “mis hermanos”.


John Johnson nunca más volvió a matar indios, pero durante la Guerra Civil se unió al Ejército de la Unión en St. Louis. Debido a su experiencia previa, se desempeñó como un formidable francotirador, hasta que se retiró con honores.

John Johnson (con barba), sentado en el medio

Luego de la guerra, en 1880, fue nombrado asistente del Sheriff en Leadville, Colorado, y más tarde como alguacil de Red Lodge, Montana. En diciembre de 1899, a la edad de 76 años, el “Crow Killer” fue ingresado al hospital de veteranos de la ciudad de Los Angeles, donde murió el 21 de enero de 1900. Toda su larga vida de peripecias y aventuras ha pasado a través de generaciones, desde Colorado se regó por todo el lejano Oeste, y si bien algunos hechos de su vida son verificables, hay algunos otros que seguramente forman parte de la leyenda.


Y como no podía ser de otra manera, el viejo John es recordado por sus compatriotas con una estatua que se construyó sobre su tumba, en el antiguo camino que llevaba a la ciudad de Cody, en Wyoming.

Fuentes y referencias:
1, 2, 3, 4, 5, 6

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