martes, julio 28, 2009

Lecciones de amor IV

En junio de 1963, Mildred Jeter de 22 años de edad, se sentó en la banca de un parque con un arrugado cuaderno entre sus manos, y entre lágrimas y sollozos escribió una carta que decía lo siguiente:

"Mi marido es blanco y yo soy afroamericana. Nos casamos hace cinco años en Washington, porque sabíamos que en nuestro condado del Estado de Virginia había una ley que prohibía los matrimonios interraciales. Al regresar a casa, recién casados, fuimos encarcelados, juzgados y obligados a abandonar el estado”

Su petición era sencilla, pero rompía el corazón: "Sabemos que no podemos vivir allí, pero nos gustaría volver juntos por última vez para despedirnos de nuestras familias y amigos." La carta estaba dirigida al entonces secretario de Justicia, Robert Kennedy, quien remitió la petición a la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.

Hace poco tiempo, un juez de Virginia les había dicho que si ponen un pie juntos, nuevamente en el estado, serían arrestados y encarcelados por un año. Se los acusaba de "cohabitar como marido y mujer, contrariando la paz, dignidad y buenas costumbres de la comunidad", de acuerdo con la legislación de Virginia, que condenaba los matrimonios interraciales. El juez además estableció que este destierro debía durar 25 años...


Mildred y Richard se casaron en 1959 en el Distrito de Columbia justamente porque sabían del impedimento para hacerlo en Central Point, Virginia, pueblo donde nacieron, se conocieron y se enamoraron. Apenas regresaron casados, empezaron a vivir juntos como marido y mujer, cuando una noche, tres agentes allanaron la casa de la madre de Mildred donde se instalaron, e irrumpieron en la habitación donde dormían Mildred y Richard, los despertaron con la cegadora luz de una linterna y los sacaron como a vulgares delincuentes.

Ella tampoco quiso escribir en su carta sobre la humillación que sintió al pasar cinco noches en una cárcel infestada de ratas mientras su marido, porque era blanco, pasó sólo una noche tras las rejas. Los Loving residieron su exilio en Washington durante cuatro años, rompiendo la prohibición de Virginia, que en aquellos años estaba vigente en 17 estados, hasta que Mildred se animó a pedir ayuda en su desesperada carta.

El 12 de junio de 1967, casi 10 años después de su boda, la Corte Suprema eliminó la ley discriminatoria y dictaminó que cualquier prohibición o veto legal a los matrimonios interrraciales era anti constitucional. Sólo ahí pudieron Mildred y Richard regresar juntos a su pueblo natal como marido y mujer.


Luego de la sentencia favorable, el matrimonio rechazó innumerables solicitudes de entrevistas, apariciones públicas y homenajes. Mildred Loving solo se dedicó a seguir asistiendo a su iglesia y atender a su familia. Nunca se consideró una heroína ni nada por el estilo. Ella solo decía que lo hizo por amor. Decidieron seguir viviendo como una familia común y corriente, y lo lograron. Richard trabajaba duro en el área de la construcción que estaba en todo su apogeo en aquella época. Fueron un matrimonio feliz que llegó a tener tres bellos hijos y una casa con un gran jardín.

Lastimosamente todo era demasiado bello para ser cierto. Y es que la vida es así, yo siempre digo que hay que saber aprovechar y respirar a fondo aquellos días en que nos sentimos realmente felices porque suelen durar muy poco y no sabemos si volverán.

Una tarde de 1975, Mildred y Richard iban en su automóvil por la carretera cuando de repente fueron embestidos por un conductor en estado de ebriedad. Él falleció y ella perdió su ojo derecho. Mildred nunca se volvió a casar a pesar de que enviudó a los 35 años. Pasó el resto de su vida asistiendo a la iglesia, educando a sus hijos y luego mimando a los nietos. Cuando le acosaba la nostalgia por su amado Richard, solía tomar su foto y una jarra de café para sentarse en el portal de su casa y recordar todo lo que tuvieron que luchar para ser felices, aunque esta dicha les fuera efímera.

Desde entonces el 12 de Junio se celebra el histórico fallo que reconoció su matrimonio. Se lo conoce en Estados Unidos como el Loving Day, un día de celebración para las parejas interraciales.

Aunque Mildred falleció en mayo del 2008 se fue dejándonos un legado muy importante. Demostró al mundo y sus absurdas leyes que cuando amas de verdad no existen trabas ni murallas, nos demostró que el amor no entiende de razas ni colores. Luchó por su matrimonio. Nos dejó otra maravillosa Lección de amor.

Fuente: Nytimes.com

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domingo, julio 26, 2009

El discurso fallido

Hace poco leí un post muy bonito y nostálgico donde mi amigo José Ignacio detalla sus recuerdos y lo que sintió la noche del 20 de Julio de 1969 en el momento que Neil Amstrong descendía por la escalerilla del modulo lunar y que era televisado a todo el mundo. Yo en esa época todavía no estaba por aquí pero supongo que mis padres ya andaban en sus arrumacos porque nací dos años después.

A propósito de este tema y por el motivo de los 40 años de la llegada del hombre a la luna he visto infinidad de artículos, foros y videos que pululan ahora en la red. Unos apoyando que los gringos si llegaron y otros defiendendo con uñas y dientes que el hombre nunca ha puesto un pie sobre ella hasta la fecha y que todo ha sido una conspiración.

Niña leyendo la edición de The Washington Post, del 21 de julio de 1969

Este post es solo una opinión personal al respecto y tampoco pretendo que se genere aquí un debate por el tema. Cada quien es libre de creer lo que quiera y eso lo respeto demasiado. En todo caso, yo si creo que los norteamericanos llegaron a la luna y no les voy a ofrecer argumentos tan sólidos como los que se muestran en este artículo de Anfrix. Aunque son excelentes argumentos, yo solo me he basado en la lógica para convencerme de que fue así.

- En primer lugar todos sabemos que el mundo se encontraba en plena Guerra Fría y con los ojos puestos en la carrera espacial que mantenían los norteamericanos con la U.R.S.S. que a propósito llevaba la delantera. Es obvio que los soviéticos jamás hubieran dejado pasar la oportunidad de delatar al mundo que los Estados Unidos no llegaron y que todo fue todo un engaño.

- El Jefe del Programa espacial ruso felicitó a la NASA luego de que la Unión Soviética captara los restos del Módulo Lunar en el Mar de la Tranquilidad ya que ellos los monitoreaban muy de cerca. Esto es recogido por el jefe de ingenieros de la Agencia Espacial Soviética Vasali Mishin en su libro "The Moon Programme That Faltered"

- Por último, en 1999 fue desclasificado un documento con el "Plan B" donde se encuentra el “texto alternativo” que había preparado William Safire, quien escribía los discursos de Nixon, para que el presidente lo lea en caso de que los astronautas del Apollo 11 hubiesen fracasado o muerto en su intento. El mayor temor que tenía la NASA, era que luego de alunizar, el módulo no consiguiera despegar para su regreso. Aquí un fragmento del mismo:

"El destino a dispuesto que los hombres que fueron enviados a la luna para explorarla en paz, se queden en ella, que será desde ahora su morada.
Estos valientes hombres, Neil Amstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza de rescatarlos, pero también saben que abrieron una esperanza para la humanidad con su sacrificio..."

"En la antigüedad el hombre miró y vio a sus héroes en las estrellas, en las constelaciones. Ahora, en la edad moderna hacemos lo mismo, pero nuestros héroes ya son épicos, de carne y hueso.
Cada persona que busque y mire a la luna en las noches venideras, sabrá que a esa esquina de otros mundos ya llegaron los humanos..."


Discurso "alternativo" en caso de desastre
Más información aquí.

Escalofriante discurso. De todas formas vemos que igual estaban preparados para cualquier eventualidad. Realmente me alegra que Nixon no haya tenido que leerlo.

Fuentes:
Watergate.info
Anfrix.com

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lunes, julio 20, 2009

El apellido importante

En el año 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, en el campo de concentración de Sachsenhausen un prisionero de los alemanes pide reunirse con los oficiales a cargo del lugar. Dice tener información secreta muy valiosa. Aceptan escucharlo con cierta desconfianza, y el preso empieza a hablar. Los alemanes no se imaginaban la valiosa noticia que iban a recibir. Según este informante, Yakov Dzhugashvili, un simple teniente ruso que también se encontraba como prisionero de guerra en ese lugar, era en realidad Yakov Stalin, el hijo del mismísimo Josef Stalin, del dictador soviético. A los nazis se les pusieron los ojos como platos de la impresión, no creían lo que les decía aquel soplón.


Yakov Stalin al ser delatado

Yakov Dzhugashvili, capturado dos años antes en la Batalla de Smolensko, había logrado mantener oculta su identidad durante todo ese tiempo, sin que ninguno de los internos lo delatara. Después de meses tratando de pasar desapercibido entre los prisioneros de guerra, la suerte de Yakov cambió de un día a otro. Una riña con un compañero de celda, hizo que se revelara su tan guardado secreto, hasta llegar a las más altas esferas nazis, que desde ese momento hicieron todo lo posible por quebrar su voluntad y convertirlo a la causa alemana. Eso hubiese sido un tremendo golpe para la moral soviética.

Y bueno, lo que pasó es que Yakov resultó ser un soldado fiel a la causa soviética que se mantuvo firme y estoico en su ideología y a su padre. Lo que si hicieron los alemanes, fue una sesión fotográfica –obligado, obviamente- a Yakov con uniforme de oficial de las SS y las enviaron a Moscú como método propagandístico.


Meses después, el alto mando alemán, afectado por la paliza que les dieron en Stalingrado, sugirió que Yakov fuera intercambiado a través de la Cruz Roja Internacional por el General Friedrich von Paulus, amigo muy cercano de Hitler y en ese momento, prisionero de los rusos. Dicen que la respuesta de Stalin dejó frío al mismísimo Hitler: "Yo no tengo ningún hijo llamado Yakov". Además les dijo que era ridículo canjear soldados por generales.

Josef Stalin, el líder soviético, era una persona muy particular. No acudió al funeral de su madre en 1937 porque jamás le perdonó que le hubiera obligado a entrar en un seminario. Su primera esposa, la madre de Yakov, murió poco después de dar a luz y su segunda mujer "se suicidó" tras una fuerte discusión con el gran camarada. Como padre, Stalin siempre estuvo enfrentado con su hijo; le acusaba de falta de carácter. Yakov de joven intentó fallidamente suicidarse con un disparo en la cabeza tras un desengaño amoroso a lo que su padre le recriminó: -“Ni siquiera puedes matarte!”.

Yakov fotografiado con uniforme nazi

En cualquier caso, Stalin no tenía un buen concepto de su hijo Yakov y pensaba que se había entregado fácilmente a las fuerzas alemanas. A esto se sumaba el hecho de que había anunciado duras medidas contra todos aquellos soldados rusos que se rindieran o fueran capturados, incluso decretó que se arrestaría y castigaría a sus familias. En este caso, el dirigente soviético hizo una excepción y no se arrestó a sí mismo, sino que sólo envió a prisión a la mujer de Yakov, o sea a su propia nuera.

Yakov Stalin murió el 15 de Abril de 1943, y hasta hoy en día su muerte sigue rodeada de misterio. Los últimos archivos desclasificados dicen que murió abatido por los guardias del campo de Sachsenhausen, del que intentó escapar, pero recientes investigaciones aseguran que se trató de un suicidio. Dicen que Yakov se arrojó voluntariamente sobre las vallas electrificadas de la prisión.

Cadáver de Yakov Stalin en las mallas de Sachsenhausen

En el libro “La insoportable levedad del ser”, su autor, el checo Milan Kundera topa ligeramente la muerte de Yakov. Cuenta que compartía su celda con altos oficiales británicos, y que su deceso se debió a que no sabía soportar las agudas críticas que le hacían, ya que era descuidado en su aseo personal, y entre otras cosas siempre dejaba el retrete sucio por lo que era objeto de continuas burlas. Kundera dice que se suicidó en las alambradas de puro orgulloso. Así pues, tal y como lo afirma literalmente el afamado escritor, "el hijo de Stalin dio su vida por la mierda”. Tal vez Kundera debió decir: el insoportable peso del apellido. Se escucha mejor, ¿verdad?. Curiosamente, el general Von Paulus, al que Stalin no quiso canjear, sí se convirtió a la causa soviética y fue utilizado durante años como elemento propagandista por el régimen de Moscú.

Fuentes:
1, 2, 3, 4

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martes, julio 14, 2009

El extraño caso de Julia Pastrana

En 1834 nació en México una niña que llamó la atención de la comunidad científica de ese entonces, quienes al auscultarla coincidieron que su origen sólo podía ser el resultado de la pecaminosa unión de un mono y un humano. Estaba llena de pelaje por todo su cuerpo, especialmente en la espalda, el cual iba aumentando conforme llegaba al coxis. Tenía también un defecto en la mandíbula, encías protuberantes y doble fila de dientes, casi como un escualo. En este contexto, que tuviera un poquito de bigote, patillas y pelo hasta en sus manos, sólo eran otras graciosas marcas de nacimiento.

Esta niña se llamó Julia Pastrana y fue criada como empleada en la casa de una adinerada familia mexicana donde aprendió a la perfección las labores domésticas. Según las crónicas de la época era una joven “modesta, servicial y sin pretensiones”.


La sociedad de ese entonces, al igual que la ciencia, no estaban preparadas para “entender” su condición –hipertricosis-, lo que la abocó al triste destino que siempre acompañaba a quienes nacían diferentes; a ser degradados a la categoría de fenómenos en las ferias ambulantes y circos. Y así fue como desde los 20 años empezó a trabajar exhibiéndose de feria en feria como “La Mujer Oso” con tan rotundo éxito que llegó hasta los Estados Unidos en 1854. En una de sus tantas presentaciones, el famoso médico neoyorquino Alexander B. Mott opinó:
“Es el más extraordinario ser vivo de los últimos tiempos, es un curioso híbrido entre un humano y un orangután”

Theodore Lent era un empresario artístico que vio en Julia mucho potencial económico y descaradamente empezó a cortejarla hasta lograr que la pobre mujer se enamore de él y decida aceptarlo como esposo. Ese sería apenas el inicio de su calvario.

Ya casado con Julia Pastrana, mister Lent la lleva de gira por la culta Europa, donde obviamente la apariencia de su esposa despertó curiosidad y fue más llevadero y lucrativo el matrimonio negocio.
Aparte de las funciones públicas, Lent organizaba fiestas privadas en casa –pagadas por supuesto- para público selecto, donde su original cónyuge en persona, era el tema de conversación. Para estas funciones privadas su esposo le enseñó a cantar y bailar, y ella, por su propia cuenta, aprendió a leer y escribir en tres idiomas. Decía que le gustaba dedicar su tiempo libre a la lectura, aunque curiosamente en los shows artísticos era “anunciada” como una completa salvaje.

En 1859, estando de gira en Moscú, Julia Pastrana descubrió que estaba embarazada. El 20 de marzo de 1860, mientras su esposo cobraba la entrada para presenciar el parto “en vivo”, Julia daba a luz a un hijo varón idéntico físicamente a ella, quien solo sobrevivió dos días. Julia murió tres días después que su hijo. Lent, un tipo totalmente sin escrúpulos vendió pases –y muy caros- para presenciar la agonía de su esposa.

Después de la muerte de su mujer y su hijo, Theodore los hizo a momificar y los vendió a la Universidad de Moscú. Al poco tiempo se enteró de que la universidad estaba haciendo negocio por el concepto de visitas públicas “científicas” a las momias, y presentando el certificado de matrimonio reclamó a su familia embalsamada, e ingeniosamente los acomodó en una plataforma: Julia de corsé y vestida como bailarina rusa, y el pequeño niño clavado por los pies sobre un pedestal luciendo un traje de marinerito.

Julia y su hijo embalsamados

En 1864, estando de gira con su embalsamada familia por Suecia, Lent escuchó hablar de un circo local donde presentaban a una mujer barbuda, y a que no adivinan que pasó!
Pues si, nuestro gran amigo y galán Theodore decidió cortejarla también.
Primero fueron ramos de flores, luego bombones, y por último cartitas de amor jurando que le recordaba a su ex esposa -qué mal piropo! verdad?-, que estaba enamorado de ella, que le bajaría las estrellas y ese típico bla bla que todos conocemos…

En fin, la nueva mujer peluda sucumbió ante tanta galantería de Lent que quedó prácticamente hechizada y poco tiempo después aceptaba a su dulce pretendiente como esposo.
En seguida, luego de la boda, Lent empezó a exhibir a su nueva esposa como la hermana escondida de Julia Pastrana, y como un buen monógamo que se respete, alquiló a un museo las momias de su ex mujer y su hijo.

Ya para 1880 Lent prácticamente "perdió la teja" y se volvió loco, siendo encerrado en un asilo donde moriría pocos años después. En una especie de justicia poética, la segunda señora de Lent reclamó las momias como herencia conyugal, y después de venderlas, desapareció para siempre. Qué tal!

Mientras tanto las momias de la pobre Julia Pastrana y su hijo siguieron cambiando de manos hasta que en 1973 el obispo de Oslo canceló su exhibición en Noruega y quiso darles cristiana sepultura, pero fue impedido por el empresario que en ese entonces las tenía a su cargo. Con el tiempo las momias fueron olvidadas en alguna bodega hasta que se supo que en 1976 le robaron el vestido del lugar donde la tenían arrumada.
Julia Pastrana fue vista por última vez en 1990 en el sótano del Instituto Forense de Medicina del Rikshospitalet de Oslo. Su esposo Lent mientras tanto, de seguro está ardiendo en el infierno hace más de un siglo, y de su segunda esposa, espero y ojalá haya conseguido un efectivo e indoloro método de depilación hace rato.


En 1963, y basado en crónicas acerca de la vida de Julia, el cineasta italiano Marco Ferreri dirigió el filme "La Donna scimmia".

Fuentes: 1, 2, 3

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martes, julio 07, 2009

El Gran golpe de Niza

Albert Spaggiari fue un comando y mercenario al servicio del ejercito francés que luego se unió al grupo anti independentista de extrema derecha OAS, contrario al separatismo argelino.


Tuvo una idea que estuvo rondando por su cabeza durante mucho tiempo, y sabía que si la concretaba terminaría por cambiarle la vida de la noche a la mañana. Spaggiari había preparado un plan perfecto para ingresar a robar en el Société Générale Banque de Niza y ya contaba con un grupo de nueve hombres, todos calificados, pero le faltaba uno para llevar acabo su plan, le hacía falta un experto en túneles, pero éste se encontraba preso en la cárcel de Marsella. Decidió entonces, pagar a la mafia marsellesa para que lo dejasen escapar, y así completó su selecto equipo que más tarde sería recordado como las famosas “ratas de las alcantarillas”.

Gente apostada en las afueras del Banco Société Générale después de enterarse del robo

Cavaron un túnel sin que nadie se diera cuenta durante nueve semanas, confundiéndose con los trabajadores de obras públicas para no despertar sospechas.
Aprovechando un largo fin de semana del 17 al 19 de Julio de 1976, y a un ritmo de 15 cm diarios llegaron a la caja fuerte de la sucursal mayor del Société Générale Banque.
Como esa fecha era el feriado francés de "La toma de la Bastilla", les dio la oportunidad de trabajar tres días sin la preocupación de ser descubiertos.
Las paredes y el piso de la bóveda eran de hormigón armado de 30 cm de espesor y tenía una puerta de 20 toneladas de acero.
Este banco se jactaba de la seguridad de su búnker, pensaban que era tan inviolable a tal punto que los especialistas no creyeron necesario colocarle ningún sistema eléctrico de seguridad. Craso error, ya Albert había alquilado un casillero dentro de la bóveda en el cual puso un reloj de alarma programado para que sonara a media noche, y nadie se inmutaba.

El día programado, luego de 16 horas de pico y pala pudieron entrar. Abrieron cerca de 400 casilleros de seguridad con joyas, dinero en efectivo, bonos al portador, etc.
Ya ahí, les invadió un extraño sentimiento de nobleza; tomaron todas las joyas y efectivo solo de los clientes más adinerados y no toparon los que parecían ser ahorros, de hecho dejaron intactas las cajas de quienes tenían menos de 30 mil dólares.
En algunos casilleros también encontraron fotos muy comprometedoras de personas importantes de Niza, con las que Spaggiari empapeló las paredes para que todo el mundo al entrar en la bóveda pudiera verlas. Un tipazzo!

Pero la fiesta no terminó aquí, sino que celebraron su hazaña con un banquete ahí adentro con vino, quesos, foie gras e incluso Spaggiari mandó a comprar comida a uno de sus hombres. Se estima que estuvieron dentro casi un día entero.

Escena de “Sans armes, sans heine, sans violence”, película basada en el robo

Según los reportes de la época, el monto que lograron llevarse fue de 18 a 20 millones de dólares.
El lunes cuando entraron las autoridades del banco junto a la policía, encontraron botellas vacías, restos de comida y en la pared la famosa frase que los inmortalizó: “Sans armes, sans heine, sans violence”, (Sin armas, sin odio, sin violencia).

La policía francesa emprendió la cacería más exhaustiva de esa época hasta que dieron con dos de los integrantes de la banda, quienes delataron al resto. Sin embargo, el arresto de Spaggiari no hubiera sido posible sin la ayuda de su novia, una mujer demasiado celosa que puso a la policía sobre su pista ya que quería saber a dónde iba su galán por las noches.

Ya detenido, Spaggiari pidió entrevistarse con el juez que seguía su caso.
Fue llevado al juzgado custodiado por la policía y una vez en el despacho, sacó de su bolsillo unos planos de la red de alcantarillado y situándose tras el juez comenzó a narrarle con todo lujo de detalles cómo había cometido el robo. El juez estaba boquiabierto.

Cuando Spaggiari se dirigía a sentarse en el banquillo, giró súbitamente y corrió hacia la ventana del despacho y saltó a la calle desde el segundo piso. Cayó sobre el techo de un auto estacionado que quedó abollado y enseguida se subió en una moto que lo esperaba para huir. Mientras se alejaban, Spaggiari le daba una yuca -corte de manga- al juez, que atónito, le miraba desde la ventana.

Recreación del escape del juzgado

Nunca más se volvió a saber de él, salvo meses más tarde que envió un giro postal de 700 USD al dueño del auto sobre el cual saltó y lo hundió.

En 1979 firma un pacto de confidencialidad con una famosa editorial, y publica su libro autobiográfico “El gran robo de Niza” donde cuenta su hazaña con lujo de detalles y una buena dosis de sarcasmo. En el también asegura que nunca disfrutó de su parte del botín ya que fue donado “a la gente oprimida de Yugoslavia, Italia y Portugal…”

Albert Spaggiari nunca fue capturado y hay fuentes que confirman que pasó el resto de su vida entre Argentina y Chile, donde llegó a trabajar incluso para la DINA, que fue el servicio secreto del régimen del General Pinochet.
La mañana del 10 de junio de 1989, su cadáver apareció en Francia frente a la casa de su madre para que pudiera enterrarlo.
Las autoridades nunca lograron recuperar ni un solo centavo de lo robado.

Irónicamente, después de haber robado sólo a los ricos de la ciudad más glamorosa de la costa mediterránea cual Robin Hood moderno, y luego de haber "redistribuido" esa riqueza a su manera, Albert nunca fue reconocido ni será recordado por los izquierdistas del mundo debido a que su ideología política, estaba ya definida desde que fue un militar francés.

Quizá inspirados en Spaggiari, en el 2006 un grupo de delincuentes perpetró un robo parecido en la Argentina, pero fueron detenidos pocos días después. Esa también es una muy buena historia, pero será para otra ocasión ;)

Fuentes:
Hispanismo.org
The Chacho concept

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miércoles, julio 01, 2009

Mágico fútbol

Adoro el fútbol, todos lo saben. Aquí en mi país es un deporte que apasiona a tal punto que un fin de semana sin partidos no se lo vive igual.
No pretendo hablar por todos, claro, de hecho tengo amigos –pocos- a los que este deporte les es indiferente.
Siempre me he preguntado si a mis lectores/as les gusta este deporte del cual hay varias historias que merecen ser contadas, en las que sus protagonistas no solo han sido los jugadores, sino también sus espectadores.
Se han salvado milagrosamente vidas, y se han perdido trágicamente otras tantas.
Les traigo un ejemplo de cada una.

El gol milagroso
El 30 de junio de 1998, Argentina e Inglaterra jugaron uno de los partidos más apasionantes del Mundial de Francia.
A miles de kilómetros de ahí, en la ciudad polaca de Szdlowiec, el fiscal Narek Kopaczen veía en su casa el juego, al igual que millones de personas en el planeta.
Inglaterra estaba ganando hasta el minuto 90 de juego, cuando el árbitro dispuso un tiro libre para Argentina. De forma dramática, el centrocampista Javier Zanetti marcó un golazo que prolongó el partido a tiempo extra.

Javier Zanetti

El fiscal Kopaczen no quería perderse la prórroga y decidió quedarse un rato más en su casa antes de llevar su auto a la estación de policía para custodiarlo de algunos enemigos que tenía. Era una rutina que practicaba todos los días a las 10 de la noche.
En Francia, argentinos e ingleses reiniciaron el partido en tiempo suplementario.
Casi enseguida el auto del fiscal explotó en la calle.
Kopaczen salió de su casa a ver qué había pasado. Cuando vio su coche en llamas no podía creerlo, salvó su vida por quedarse viendo el fútbol!

Este fiscal perseguía a una banda de extorsionadores, y ya había sido amenazado varias veces. Días antes del atentado el techo de su vehículo fue destrozado, por lo que acudía a la policía para resguardarlo. Era evidente que le tenían seguido los pasos y sabían de sus costumbres, como la de salir de su casa todos los días a las 10 de la noche. La bomba activada por reloj, estalló justo a esa hora.

Seis años después, cuando el caso fue juzgado, Kopaczen le envió a Javier Zanetti una carta de agradecimiento por el gol que había convertido. El futbolista, que no sabía nada del asunto, manifestó su deseo de conocer a la persona que sin saberlo salvó la vida.

* El partido terminó con victoria de Argentina, mediante tiros penales.

El partido de la muerte
El 19 de septiembre de 1941, la ciudad ucraniana de Kiev fue ocupada por el ejército nazi que sometió a su población despiadadamente. A quienes se resistieron los encerraron en campos de concentración como prisioneros de guerra y después de vejarlos y torturarlos, los liberaron en la ciudad, pero con la respectiva confiscación de bienes y sin derecho a trabajar, por lo que pronto la ciudad se atestó de indigentes.
Cientos de personas llegaron a ser vagabundos y mendigos en las calles de su propia tierra.


Josef Kordik, era un panadero alemán a quien le encantaba el fútbol y en especial era hincha fanático del club Dínamo de esa ciudad. Un día por la calle, miró a un pordiosero y de inmediato se dio cuenta de que era su ídolo: el gigante Nikolai Trusevich, quien había sido arquero del Dínamo de Kiev.

Corriendo riesgos y engañando a los nazis, el comerciante alemán contrató al arquero para que trabaje en su panadería. Prácticamente salvó a Trusevich de morir en la indigencia al ofrecerle alimentación y un techo. Kordik estaba emocionado de poder ayudar a quien había sido la estrella de su equipo.
En la panadería, las charlas giraban siempre en torno el fútbol, hasta que su jefe le sugirió a Trusevich que busque al resto de sus compañeros para poder ayudarlos.
El arquero recorrió las ruinas de la devastada ciudad, y entre heridos y mendigos los fue encontrando, uno a uno, a sus ex compañeros del Dínamo, incluso encontró a tres futbolistas de su clásico equipo rival, el F.C. Lokomotiv, y también los rescató. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Nikolai Trusevich, ex arquero del Dínamo de Kiev

Su nuevo jefe los convenció de volver a jugar. De todas formas, aparte de escapar de los nazis, lo único que podían –y sabían- hacer es jugar al fútbol. Muchos de ellos habían perdido a sus familias a manos del ejército alemán, y el futbol era lo único en común que les acercaba a su pasado, a lo que alguna vez fueron. Así fue como nació el FC Start.

En cada país ocupado, los nazis organizaban torneos para brindar entretenimiento a la población, y esto también sucedió en Ucrania. En esta competencia de 1942 participaron seis equipos, cinco de ellos representaban a ejércitos del Eje alemán y el sexto fue el modesto "FC Start".

El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido con botas de trabajo y overoles recortados. Pese a estar hambrientos y haber trabajado toda la noche, vencieron 7 a 2.
Su siguiente rival fue el equipo de soldados húngaros y le ganaron 6 a 2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon 6 a 2.
Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de "panaderos" y le buscaron un rival más fuerte para terminar con ellos. Trajeron al MSG húngaro con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo aplastó 5 a 1.


Por último, el ejército invasor decidió buscar el mejor rival posible para acabar con el FC Start, ya que este había ganado inusitada popularidad y fama en el pueblo sometido, llenándolo de orgullo.
Convencidos de su superioridad, los alemanes armaron un equipazo con miembros de la Fuerza Aérea, el "Flakelf". Este era un gran equipo, que muchas veces había sido utilizado como instrumento de propaganda política de Hitler.

El gran equipo alemán fue humillado por el modesto equipo de los desnutridos deportistas. Si, el FC Start lo venció 5 a 1.
Luego de esa escandalosa caída del equipo de Hitler, los alemanes descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llegó la orden de matarlos a todos, pero los oficiales nazis no se contentaban con eso. No querían que la última imagen de los ucranianos fuera de victoria, además sabían que matándolos los convertirían en héroes y para Alemania quedaría perpetuada la derrota.
La superioridad de la raza aria, particularmente en el deporte, era una obsesión, por esa razón, antes de fusilarlos, querían ganarles en la cancha.

Poster propaganda de la revancha

En un ambiente caldeado, con nacionalismo de parte y parte, se anunció la gran revancha para el 9 de agosto en campo neutral, en el Estadio Zénit de San Petesburgo, Rusia.

Antes del partido, un oficial de la SS entró en el vestuario y les dijo en ruso:
“Soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto gritando ¡Heil Hitler!”
Los futbolistas del FC Start saltaron a la cancha y alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y gritaron"!Fizculthura¡", una proclama a la cultura física.

Los alemanes marcaron el primer gol, pero el FC Start se fue al descanso ganando 2 a 1.

En el entretiempo las visitas al camerino fueron con armas y advertencias concretas: “si ganan el partido, los matamos a todos!”
Los jugadores tenían miedo y decidieron no salir al segundo tiempo, pero luego pensaron en sus familiares, en los crímenes que se cometieron, recordaron a esos miles de rostros sufridos que los alentaban desde las tribunas. Y salieron. Les dieron un verdadero baile a los nazis.

Casi en el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, el delantero Klimenko quedó mano a mano con el arquero alemán. Lo eludió hasta quedar solo frente al arco, y cuando todos esperaban el sexto gol, se dio media vuelta y regresó jugando con el balón al centro del campo.
Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. La multitud enloqueció e incluso soldados húngaros y rumanos, aliados alemanes, participaron de las revueltas en las afueras del estadio.

Los nazis los dejaron ir como si nada hubiera ocurrido. Incluso el FC Start volvió a los pocos días y le ganó a otro rival 8 a 0. Pero el final estaba escrito, tras este último partido, la Gestapo visitó la panadería.

La única foto que se conserva del heroico FC Start y su nómina

Fueron arrestados y enviados al campo de concentración de Siretz. Allí los masacraron brutalmente, empezando por Klimenko y Trusevich, quien murió con su buzo de arquero puesto.. todos fueron fusilados.
Afortunadamente Goncharenko y Sviridovsky no estaban en la panadería esa noche y fueron los únicos que se salvaron viviendo escondidos hasta la liberación de Kiev en noviembre de 1943.

Hoy en Ucrania son considerados héroes nacionales y su historia es impartida a todos los niños desde tierna edad en las escuelas.
En la entrada de la sede del Dinamo FC, se erige un monumento en memoria de aquellos jugadores del FC Start, prisioneros de guerra a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos en 1942.

Goncharenko y Sviridovsky, los dos sobrevivientes junto al monumento

Esta historia también la recoge el escritor Eduardo Galeano en su relato "La pelota como bandera" y así mismo fue la que inspiró aquella película de los 80's, Escape a la Victoria.
Es que el fútbol tiene magia, es un ritual humano capaz de lo más inverosímil, como el de paralizar al mundo cada cuatro años o de hacer que se pacte una tregua en medio de una guerra para que los dos ejércitos que se enfrentaban jueguen un partido, pero esta es una historia que quizá les cuente algún otro momento...

Fuentes:
ESPN
Mechanixpv
Meridianos

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