Michel Vaujour nació en Ardennes, Francia en 1951. Cuando apenas era un chiquillo y no quería tomar la sopa, su padre lo amenazaba: «Si no te portas bien, le diré a Vincent que te meta en prisión», invocando a un amigo de la familia que era policía.
Nunca imaginó su progenitor, que su pequeño y temeroso en ese entonces hijo, iba a ser condenado a un total de 95 años de cárcel por diversos robos y atracos, además de seis espectaculares fugas y tentativas de fuga.
Fugarse de la cárcel se dice en francés coloquial, literalmente, «hacer la bella» y de éstas, Michel Vaujour sin duda las ha hecho bellísimas como evadirse de la famosa cárcel de La Santé, en pleno corazón de París en 1986, en un helicóptero piloteado por su primera esposa, o huir en plena corte de una juez penal, lleno de policías, tomando a la magistrada como rehén con una pistola de juguete en 1979.
La carrera delictiva de Michael Vaujour comenzó a los 19 años, cuando tomó la costumbre de robarse coches para dar paseos con sus novias y hacer así más llevadera la rutina de su trabajo en una fábrica de carburadores. Luego descubrió que no era de los que podían esperar pacientemente el final de la condena encarcelado y todo su tiempo entre rejas pasaba imaginando, soñando, inventando como escapar.
Cada vez que volvía a las calles, atracaba un banco o una empresa, para así poder financiar su próxima escapada y llegó hasta el punto de someterse a una operación de cirugía estética en un intento de confundir a la policía.
Durante 20 años -según sus palabras- fue como “un perro loco” que alternaba largas estancias entre los sectores de alta seguridad de las prisiones francesas y breves períodos de libertad.
Hubo también momentos hermosos en su vida como los que pasó en Italia con Nadine, la mujer que le ayudó a escapar de La Santé en helicóptero, pero su foto en todas las comisarías, periódicos y canales de televisión entre los delincuentes más buscados, y el temor a ser capturado de nuevo acababan ensombreciendo todo el romance.
Cuanto más se fugaba, más se alargaban las penas, más se endurecían sus condiciones de reclusión y más deseos tenía de evadirse. Estaba atrapado en este círculo vicioso, fugarse, volver a prisión y fugarse nuevamente.
Curiosamente, la práctica del yoga y otra mujer en su vida le ayudaron a salir adelante.
Jamila, una estudiante de Derecho de origen argelino 18 años más joven que él, se interesó por Vaujour al ver a su primera esposa en televisión en 1993.
Empezó a escribirle a la cárcel, fue a visitarle, se enamoró de él y acabó proponiéndole su ayuda para una nueva fuga, también en helicóptero.
Aunque el plan se llevó a cabo en 1998, esta vez no tuvo suerte y Michel recibió un tiro en la cabeza durante la detención, lo que le dejó hemipléjico y Jamila fue condenada a siete años de prisión.
Ella consiguió liberar a su amado de otra forma. El dolor de saberla en prisión por culpa suya, le condujo a renunciar a fugarse nuevamente.
Luego Vaujour se lamentaría:
“He vuelto a enviar a una mujer que amo, a una inocente, a sacrificarse por mí en una misión demasiado difícil para ella”
La pareja se casó en 1999, mientras ambos estaban todavía en prisión.
El ex Rey de las fugas obtuvo la libertad condicional cuatro años más tarde, en el 2003. Hoy viven juntos cerca de París y en la actualidad se dedica a escribir guiones para el cine y la televisión.

Recientemente escribió su autobiografía titulada “Mi más bella evasión” donde confiesa:
“Pensar, reflexionar, involucrarse enteramente en una fuga con la firme voluntad de llevarla a cabo, ya te hace sentir libre”Su libro figura ya entre los más vendidos en Francia y promete convertirse en un Best Seller.
“Somos felices y lo sabemos”, “El amor me ha hecho nacer a la vida, virgen de todo. Es esa la más bella de todas mis evasiones”, escribió en el epílogo de su libro.
Se imaginan lo que un balazo en la cabeza y el amor de una mujer pueden hacer en un hombre?
Transformarlo de presidiario y fugitivo incorregible en escritor, cineasta, guionista y hasta un poquito filósofo eh!
Siempre detrás de un tipazzo habrá una gran dama…
Fuente: Belt.es Leia Mais…









































