Recuerdo que cuando era un niño, mientras jugaba con mis vecinos me caí en un hueco de los cimientos de una casa en construcción, no recuerdo el resto, pero me dijeron que eran como 3 metros de profundidad.
Tengo un gran amigo quiteño que en una noche de fiesta en el departamento de una amiga, por sentarse en la ventana de la cocina cayó 4 pisos al patio interno del edificio.
Unos domos de plástico y los cables del tendido de ropa amortiguaron su caída, aunque esa noche se rompió la clavícula. Lo llevamos al hospital con algunos rasguños que eran insignificantes tomando en cuenta la altura de la caída.
Sin ir demasiado lejos, hace unos pocos años me caí de una camioneta y tuve serias secuelas. En fin, esto de las caídas, no importa de que altura sean, siempre es una lotería.
Por eso ahora, quiero contarles ahora acerca de los sobrevivientes de las caídas más impresionantes que pude recientemente encontrar.
Nicholas Alkemade
Durante la Segunda Guerra Mundial, el sargento Nicholas Alkemade de la Royal Air Force, se encontraba piloteando su bombardero Lancaster en pleno combate contra los cazas alemanes cuando sufrió un golpe de artillería anti-aérea, y se vio ante la encrucijada de saltar sin paracaídas desde 5500 metros de altura y quedar hecho papilla, o morir consumido por las llamas que envolvían a su nave.
Avión de combate derribado en la 2da Guerra Mundial
Se decidió por el menor de ambos males. Después de todo es preferible morir al instante golpeando el suelo que pasar varios segundos ardiendo. Nick saltó al vacío.
Mientras caía veía impotente como los temibles
Junkers Ju 88 nazis destrozaban con luminiscentes ráfagas a la flotilla inglesa de la cual él era parte.
Ya resignado y cayendo con los ojos cerrados, aún no se imaginaba el increíble suceso que estaría a punto de vivir.
Alkemade tuvo la suerte de caer sobre un bosque de pinos, y fueron las elásticas ramas de estos árboles los que aminoraron la velocidad de su caída a tal punto que el colchón de nieve que cubría el suelo lo salvó de sufrir graves heridas -más allá de un tobillo torcido-.
Al darse cuenta del increíble suceso, respiró hondo y se sentó respaldándose en un pino a fumar un cigarro. No sabía aún que había caído en territorio nazi.
Si bien fue capturado por la
Gestapo, posteriormente fue liberado al terminar la guerra.
Nicholas Alkemade luego de la guerra
Durante su tiempo como prisionero, debieron aislarlo en una celda aparte ya que muchos soldados alemanes incrédulos de lo ocurrido abandonaban sus puestos de guardia para ir a conocerlo ya que se convirtió en una leyenda.
Después de la guerra, Nicholas Alkemade volvió a su antiguo trabajo en un laboratorio químico inglés hasta que murió en 1987
Vesna VulovicVesna Vulovic es una yugoslava que posee un Récord Guinness por haber sido la persona en haber sobrevivido a la mayor caída sin paracaídas de la historia.
A la edad de 22 años, cayó de nada menos que de 10.160 metros de altura, mientras servía como azafata para la aerolínea
Jugoslovenski Aero Transport durante el fatídico vuelo 364.
El destino quiso que Vesna ocupara dicho vuelo por error, ya que otra azafata del mismo nombre era quien debía trabajar ese día en esa ruta. No obstante, un traspapeleo la puso en su lugar. Ante el error ella no se quejó, ya que el vuelo iría a Dinamarca y la tripulación se hospedaría en el lujoso Hotel Sheraton, y como ella misma dijo posteriormente,
"este era todo un sueño para una joven chica que vivía en la miseria de un país comunista"
Portada de una revista de la época
El 26 de enero de 1972, mientras la nave se encontraba surcando el espacio aéreo Checo, detonó un explosivo del grupo terrorista croata
Ustashe fragmentando al avión en varias partes. Todos los pasajeros perderían la vida, menos Vesna, quien por esas cosas del destino se encontraba en la sección media del avión, la cual tras tres minutos de caída impactó en una zona montañosa.
Los restos serían encontrados por un alemán que en esos momentos acampaba en la región. Sorprendido ante el dantesco paisaje, el hombre no esperaba encontrar a nadie con vida. Pero afortunadamente de inmediato divisó a Vesna, la única sobreviviente.
Vesna Vulovic en la actualidad
Su caída fue menos amistosa que la de Alkemade, ya que se rompió ambas piernas, fracturó el cráneo y tres vértebras. El samaritano alemán había sido un médico jubilado y enseguida utilizó sus conocimientos para acomodarla, entablillarla y detener el intenso sangrado.
Nadie esperaba que se recupere, de hecho los médicos les dijeron a sus padres que no había esperanzas de que saliera de su estado de coma. Sin embargo, a los tres días ella despertó y pidió un cigarrillo.
Paralizada de la cintura para abajo, en su silla de ruedas Vesna volvió a trabajar para la aerolínea como oficinista, y tras varias operaciones pudo volver a caminar. Poco tiempo después fue declarada heroína nacional en la ex Yugoslavia.
Vesna, en la actualidad es activista política en su nuevo país,
Serbia.
Alan MageeAlan Eugene Magee es otro sobreviviente de una gran caída producto de la infinidad de aviones derribados durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue un piloto norteamericano que se enroló al ejército luego del
ataque a Pearl Harbor.
Como cañonero de un avión
B-17 FF de la fuerza aérea estadounidense, obtuvo varios premios y reconocimientos gracias a la espectacular caída en la que se vio envuelto.
Servía como piloto en 1943, mientras volaba en una misión sobre
Saint Nazaire –Francia-, su aeronave se vio derribada por los temibles cazas alemanes.
Bombardero B-17 FF como el que piloteaba Alan Magee
El daño al avión fue crítico, sin un ala comenzó a girar descontroladamente cayendo a tierra a manera de espiral. Alan logra escapar de la línea de fuego y saltar del avión a unos 6700 metros de altura. Sin embargo, mientras caía le esperaba lo peor: el paracaídas estaba prácticamente destruido.
La altitud –y el susto, supongo- lo llevaron a perder el conocimiento, con el curioso resultado de caer sobre un techo de vidrio que formaba la terraza de la estación de ferrocarril de Saint Nazaire.
La estructura de aluminio y vidrio se flexionó y ejerció resistencia al mismo tiempo, aguantando la velocidad de caída libre de Magee lo suficiente como para que este pudiera sobrevivir al golpe.
Capturado por los alemanes, se le ofreció atención y tratamiento médico suficiente para salvarle la vida. Padeció múltiples heridas, no solo de la caída sino que además tenía varios fragmentos del fuselaje de la nave incrustados en su cuerpo y múltiples quemaduras. Las heridas iban desde sus ojos hasta un brazo que estaba prácticamente desmembrado. Sin embargo, Alan fue liberado tras terminar la guerra y al retirarse con honores vivió apaciblemente en su rancho de Texas hasta el 20 de diciembre del 2003 en que falleció a la edad de 84 años.
Y es que la vida es así. Hace tiempo supe de un hombre que al salir de su casa se resbaló en una cáscara de banana, se golpeó la cabeza y falleció de inmediato, mientras como vemos hay gente que ha sobrevivido a caídas espectaculares e inverosímiles.
Creo que aquí si aplica aquel famoso dicho de que
"nadie se muere en la víspera..."
Fuente: Anfrix.com
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