lunes, febrero 23, 2009

La madre más joven del mundo

Alfie (13) y Chantelle (15) con su hijo

Hace un par de semanas fue noticia en Inglaterra que una parejita de niños británicos de 13 y 15 años había tenido un hijo y lo más sorprendente del caso es que recién han aparecido 8 chicos entre 13 y 16 años que dicen ser los posibles padres de la criatura. Eso me dejó de boca abierta.

Siempre que se habla de maternidad prematura, uno lleva a relacionarlo con el caso de Lina Medina, la madre más joven confirmada en la historia de la medicina. Si no han escuchado hablar de ella, aquí les cuento la historia.

Finalizaban los años 30 del siglo pasado en la región de Huancavelica, en el Perú. Lina tenía 5 años de edad cuando Tiburcio Medina, su padre, alarmado porque su vientre estaba creciendo demasiado desde hacía un tiempo, la llevó a una consulta con los brujos del pueblo.
Ella jugaba inocentemente con su muñeca de trapo mientras uno de los chamanes de la zona hacía movimientos extraños, miraba el cielo y establecía comunicación con el más allá.
Los dioses de los Andes hablaron por su boca, la culparon del 'mal de Apu', dijeron que tenía una culebra en su vientre y que debían quitársela.
Sometieron a la nena a una infinidad de rituales ancestrales pero la culebra nunca se fue.

Lina en 1939

Su padre, cansado y desesperado, caminó dos días con su hijita al hombro en busca de un médico de verdad, así fue que llegó a la ciudad de Pisco.
Ahí conoció al Ginecólogo Gerardo Lozada, quien en un primer momento, muy extrañado por el tamaño de su vientre, supuso que la chiquita podría tener un fibroma –tumor benigno-.

El médico no daba crédito a los resultados de los exámenes que le realizó a la nena, su sorpresa fue tal que los repitió dos, tres, cinco, diez veces hasta convencerse. No se trataba de un tumor, increíblemente a tan tierna edad, Lina estaba embarazada de siete meses y medio.
Inmediatamente tomó el caso en sus manos y la trasladó a Lima donde consultó en un simposio con otros médicos y se dedujo que la nena había quedado embarazada a los cuatro años y ocho meses.
Sí, así como lo leen...

Claro, obviamente la pelvis y el canal de parto de la nena no estaban preparados para dar a luz de forma natural –su cuerpito era infantil- y el embarazo estaba muy avanzado, entonces los médicos planificaron la cesárea.
Es así que el 14 de mayo de 1939, la nena de cinco años, siete meses y veintiún días, dio a luz un hermoso varoncito de 2 kilos 700 gramos y 48 centímetros, muy bien formado y completamente sano, a quien le pusieron el nombre del partero, Gerardo.
Se transformó en un récord que quedó registrado en la Academia Americana de Obstetricia y Ginecología.

Los dos niños (madre e hijo) estuvieron internados durante once meses en el Hospital, y cuentan las enfermeras que Lina y su bebé se peleaban por los juguetes, y es que era obvio, eran dos criaturas que se llevaban apenas 5 años de diferencia.

Lina y su hijo en un chequeo médico 1942

Gerardo fue un niño absolutamente normal y muy inteligente que creció creyendo que era el hijo menor de sus abuelos Medina hasta los 10 años que se enteró que su verdadera madre era Lina.

La psicóloga autorizada a trabajar en el caso, observó luego de varios tests que la inteligencia de Lina era superior a la de los chicos de su edad y que su pequeño hijo presentaba un desarrollo psicológico superior al de los demás miembros de la comunidad en la que vivían.
Gerardo vivió hasta los cuarenta años y falleció de una rara enfermedad medular que nada tuvo que ver con su rarísimo nacimiento.

Yo me pregunto ¿Puede una criatura estar desarrollada para concebir un hijo a los cuatro años?
Según su madre, cuando Lina tenía dos añitos ya había desarrollado los caracteres sexuales secundarios, bello púbico y axilar, tenía pechos y menstruaba, por eso ella la enviaba a lavarse al río.
La biopsia de uno de sus ovarios que le realizaron durante la cesárea, dio como resultado un desarrollo madurativo similar al de una mujer adulta. La razón de su precoz pubertad se debió a un desorden hormonal extraordinario de la glándula pituitaria.

Supongo que ustedes también se cuestionarán quien fue el padre de Gerardo y lo que queda claro aunque no lo podamos certificar, es que Lina fue víctima de abuso sexual.
La policía investigó sin resultados positivos, no obstante, en su momento detuvo por varios días a su padre bajo sospecha de violación e incesto. Cuando fue liberado, las sospechas recayeron sobre uno de los hermanos de Lina, deficiente mental. Nunca hubo nada concluyente.
En su comunidad existió gente que creía que la nena era una suerte de Virgen María, que había concebido por obra y gracia del espíritu santo y hay quienes aún creen en su poblado que Gerardo fue hijo del Dios Sol.

Lina se casó a los 33 años con Raúl Jurado y a los 39 tuvo otro hijo.
Con su marido construyeron una casa que fue destruida en la década del ochenta para construir una autopista y jamás recibieron una indemnización. Hoy vive en la pobreza, hacinada en un asentamiento periférico de Lima.

Lina en 1967

Ni ella ni sus padres aceptaron nunca ofertas económicas para presentarse en público.
Fueron tentados con una oferta de 4000 USD -de esa época- para ser exhibidos en la Feria Mundial de New York de 1939 (la que rechazaron). Pero sí aceptaron una de 5000 USD para que madre e hijo viajaran a ser investigados a Estados Unidos. El tema es que intervino el gobierno peruano y decretó que los pequeños estaban en peligro moral y dictó una ley para quedarse con la tutela de la menor bajo la promesa de otorgar una pensión vitalicia a ambos, cosa que el presidente de ese entonces, el General Oscar Benavides no cumplió y Lina y su hijo nunca recibieron un centavo.

Recién en el año 2002 se aceleraron los trámites para que ella reciba una pensión vitalicia. Lo hizo el ginecólogo José Sandoval, que escribió el libro “Madre a los 5 años” basándose en esta historia y comenzó a presionar al gobierno para que pagaran su deuda pendiente.

“Aún estamos a tiempo de reparar el daño que le hizo el Estado condenándola a la miseria” dijo en una entrevista.

Lina hoy tiene 75 años y sigue silenciando su aberrante historia, víctima de tabúes, sociedad y creencias populares peruanas de los años 30 y 40.
La impunidad de ese crimen marcó a esta mujer de por vida y lo que es peor, en el mundo hay millones de personas que han vivido con este estigma.

Leia Mais…

miércoles, febrero 18, 2009

Curiosidad médica

Sanju Bhagat vivía apaciblemente a sus 36 años en la ciudad de Nagpur en la India. Siempre fue algo más gordito de lo normal, pero vivió con su barriga grande sin preocuparse de la razón de su tamaño. Sin embargo, una noche de junio de 1999 comenzó a sentirse bastante mal, tanto así, que incluso le costaba respirar y moverse con comodidad. Los doctores pensaron que se trataba de un tumor o algo similar... y no estaban tan equivocados.


Sanju fue internado y durante la operación, al hacer unos cortes, una enorme cantidad de líquido cayó al suelo. Los doctores se sorprendieron al darse cuenta que al interior del vientre había organos, pelos y huesos de una criatura humana. Un cuerpo al interior de su cuerpo.
No era un tumor sino que era su hermano gemelo que creció y se desarrolló en el interior de Sanju.


Tras esto el cirujano comenzó una investigación y descubrió que Bhagat y su hermano debieron nacer gemelos, pero habían sido víctimas de una rarísima condición denominada Fetus in fetu -feto en el feto-

Esta rara condición documentada por el embriólogo Johann Meckel en el siglo XIX lleva a que un feto, incluso después del nacimiento, pueda sobrevivir dentro de otro mediante una estructura umbilical nutriéndose de la sangre de su anfitrión ni mas ni menos que un parásito.
Uno de estos gemelos crece sano mientras que el otro se atrofia quedando en el interior del gemelo sano y dependiendo completamente de él. Se desconoce por qué los gemelos no se separan correctamente.
Con el pasar de los años crece a tal punto que vuelve imposible la vida de quien lo carga. La condición es tan rara que solo se han documentado unos 50 casos hasta ahora.

No hay dos casos iguales de Fetus in fetu, puesto que los huéspedes pueden situarse en zonas muy distintas del hospedador y, por tanto, también será diferente el grado de crecimiento y elementos que haya llegado a desarrollar.
El 80% de las veces se encuentra en la región abdominal, pero también puede encontrarse en el cráneo, zona sacra, pelvis o a su vez puede pasar desapercibido al inicio. Más tarde, conforme la persona va creciendo también lo hace el.

Yo este último año he subido de peso, seguro que no es el mismo caso, pero…me puede servir como excusa cuando voy a comprar ropa, ¿verdad? ;)

Leia Mais…

jueves, febrero 12, 2009

Steven Callahan: Náufrago durante 76 días

Hace poco les había demostrado que tanto el hombre como la mujer son capaces de sobrevivir en la selva arreglándoselas como sea. En cambio los expertos dicen que sobrevivir en el mar no es tan fácil, y que para hacerlo, hay que tener mucha suerte como la que tuvo el personaje de la siguiente historia.

El Hierro es la isla más occidental y meridional de las Islas Canarias. Desde ahí zarpó el 29 de enero de 1982 Steven Callahan, un arquitecto naval norteamericano de 32 años, en un velero diseñado por él mismo llamado 'Solitario Napoleón' que lo llevó a vivir la aventura más trascendental de su vida.

Su viaje duró apenas seis días de placer. La noche del 5 de febrero Steven dormía en su camarote cuando lo despertó un golpe seco en el casco. Le llevó tiempo despejarse y darse cuenta que su nave se estaba hundiendo. (Aunque él siempre creyó que fue embestida por una ballena, hasta el día de hoy, el motivo de su hundimiento sigue siendo una incógnita).
A Callahan le costaba creer que los tres años que había dedicado a construir su barco, se le hubieran ido - literalmente - por la borda en solo cuestión de segundos. El destino le había jugado una mala pasada, y lo peor, se encontraba sólo y perdido en medio del océano, a 1300 Km de distancia de donde había partido.

Fotografía real del 'Solitario Napoleón'

Escapó del barco que se estaba hundiendo y logró salvarse en un bote inflable. Pudo llevar con él un equipo de emergencia, algunos alimentos, cartas de navegación, una antorcha y un balde para recoger el agua de lluvia.
Una vez dentro del bote salvavidas se sintió desorientado, presa de la noche, azotado por el viento y asustado por el silencio. Lo que comenzó como un viaje de placer se transformó abruptamente en una experiencia de supervivencia y es ahí donde comienza el periplo alucinante que vivió este hombre.

"Uno escapa del barco hundiéndose, y una vez dentro del bote salvavidas eres presa de la desorientación. Te empiezas a preguntar cosas como '¿Cómo puedo sobrevivir aquí?, ¿hacia dónde debo ir?'. En muchos momentos pensé que no lograría sobrevivir, debido a que el hecho de conseguir comida y agua me suponía un tremendo esfuerzo".

Un altísimo porcentaje de náufragos mueren dentro de los tres primeros días del naufragio, y aunque se necesitan más días para morir de hambre o de sed, el factor más letal es el derrumbamiento psicológico y moral que parece hundirse con el mismo barco, porque aunque se encuentre en una canoa a salvo, el náufrago se queda inerte y absorto contemplando su propia miseria y pequeñez ante el infinito océano.

Steven descubrió que su mayor problema no serían el hambre y la sed, sino la soledad y las ataduras psicológicas. De hecho, para ocupar su tiempo se fijó una rutina diaria de ejercicios con sus brazos y piernas, eso también lo ayudaba a mantenerse activo en ese espacio reducido. También ideó una manera de medir el tiempo según la posición solar.


El sabía que podía vivir varios días sin comer pero no sin hidratarse, eso si lo llevaría a la muerte irremediablemente, por eso se las ingenió para juntar agua potable con un destilador solar. Colocaba agua de mar en un recipiente, ésta se calentaba por el sol y cuando aumentaba la temperatura se evaporaba. El aire húmedo y caliente, subía hasta la cubierta, el vapor de agua se condensaba y luego goteaba dejando la sal en la cubeta. También guardaba el agua de lluvia en el balde que había rescatado y la iba racionando día a día.

Muchas veces pensó que no podría sobrevivir ya que conseguir comida y agua le resultaba sumamente agotador, pero aún así, tuvo mucha suerte porque la mayor parte del tiempo lo acompañó de cerca un cardumen de peces mahi-mahi (dorados).
Él aprovechaba su cercanía y los pescaba con un arpón que fabricó de la antorcha. Eso fue lo que lo mantuvo alimentado, pero increíblemente los peces después de poco tiempo se dieron cuenta que él era peligroso para ellos y le tomaron el tiempo, sabían hasta donde podía llegar con su arpón y se mantuvieron a cierta distancia para que no pudiera alcanzarlos.


Como los peces se le habían alejado unos metros tuvo que buscar un método para que vuelvan a acercarse, se dio cuenta que cuando apoyaba las rodillas en el fondo del bote los peces se arrimaban para rozarlo o chocarlo y así fue como recuperó su fuente de alimentos.
Una mañana se le acercó un tiburón y se le hizo agua la boca, pensó que si lograba pescarlo tendría comida para varios días. Tomó el arpón con cuidado y se lo clavó en un costado, pero era tal la fuerza del animal que se trenzaron en una lucha de la que Steven salió perdiendo. El animal rompió su lanza, la clavó en la cámara del bote de un coletazo y escapó. Debió olvidarse del delicioso manjar y dedicarse a reparar el bote que comenzó a desinflarse y que por poco se hunde.

Los peces nunca se alejaron de su lado, y eso justamente hizo que muchos pájaros siempre se concentraran alrededor suyo. Increíblemente pasó 76 días a la deriva, aprendió a sobrevivir en medio de la nada.
El 21 de abril de 1982, un barco pesquero que vió esa concentración de pájaros que volaban alrededor de Callahan se acercó creyendo que había peces. Lo encontraron y llevaron a la cercana Isla de Guadalupe. O sea, este señor estuvo a punto de llegar al Caribe en 76 días a la deriva ¡desde Europa!
Como consecuencia de esta aventura Steve Callahan escribió un libro llamado “Adrift: 76 days lost at sea” en donde cuenta con detalles como se las ingenió para sobrevivir casi 80 días en el mar.


Y bueno, como no hay mal que por bien no venga, mientras Steven trataba de sobrevivir se dio cuenta de las limitaciones del bote salvavidas convencional y de la necesidad de uno que cumpliera mejor la función de un salvavidas e ideó un bote salvavidas acorde a las verdaderas necesidades de un náufrago.


Veinte años después la fábrica náutica Hydranova Inc. adaptó su diseño patentado y lo sacó a la venta. Lo llamó 'The Clam'. Su fondo es de fibra de vidrio para que sea más fuerte, tiene un techito en un extremo para guarecerse del sol o la lluvia y lo que es más importante, se le puede izar una vela para dirigir los vientos y así navegar a mayor velocidad.


Su travesía se hubiera acortado de 76 días a menos de 20 si en aquel entonces hubiera existido 'The Clam'. Este superviviente usó su amarga experiencia para beneficio de la náutica. Es fascinante cuando una situación límite dispara el ingenio para crear nuevos inventos.


¿Fue útil o de tu agrado el artículo?

* Ahora también puedes seguirme en Twitter:

Leia Mais…

miércoles, febrero 11, 2009

Únete contra la censura


Queremos solidarizarnos con nuestra amiga, la poeta argentina Claudia Isabel Lonfat.
Ahora al abrir su blog 'La Perla de Janis' aparece una advertencia de contenido de Blogger.
Esta dice : " algunos usuarios se han puesto en contacto con Google para advertir que el contenido de este blog es dudoso".
A todos quienes tenemos blogs alojados en la plataforma de Blogger nos ponen una barra superior donde cualquier persona con malas intenciones puede notificar falsamente que tenemos contenido inapropiado.
Lo lamentable de este y muchos casos anteriores que se han dado es que para el Departamento técnico o de quejas de Blogger, baste solo una sola denuncia falsamente infundada para colocar esa advertencia, sin antes verificar el contenido del blog.

'La Perla de Janis' NO TIENE contenido dudoso.
Claudia Isabel Lonfat es una poeta magnífica y una persona intachable.

En vista de lo acontecido con nuestra colega y concientes de que nos puede pasar a cualquiera de nosotros, los abajo firmantes, administradores de blogs personales de habla hispana alojados en la plataforma de Blogger, pedimos:

* Los denunciantes NO deben ser anónimos. Esta es una política que Blogger debe cambiar.

http://mariel-angelsubterraneo.blogspot.com/ Mariel - Argentina
http://deferipula.blogspot.com/ Ferípula - Argentina
http://tenasantiago.blogspot.com/ Santiago Tena - España
http://cecyrecargada.blogspot.com/ Cecy - Argentina
http://cinecuentos.blogspot.com/ Mónica - Uruguay
http://audiowolf1.blogspot.com/ Carlos - Ecuador
http://seximentales.blogspot.com/ Gabu - Argentina
http://sentado-frente-al-mundo.blogspot.com/ Carlos – Ecuador / Evan - Argentina

Leia Mais…

viernes, febrero 06, 2009

El vuelo 508

Yo nací en septiembre de 1971 y según cuenta mi madre ese año fue la Navidad más bonita que recuerda. Mientras en mi familia se festejaba con algarabía que había un nuevo miembro en el hogar, en esa misma Navidad se iniciaba una de las más grandes luchas por sobrevivir en la selva peruana de una adolescente de 17 años tras ser la única sobreviviente de la caída de un avión. Lean esta historia.

El 24 de diciembre Juliane Köpcke y su madre se dirigieron al aeropuerto de Lima y abordaron el vuelo 508 de LANSA con 93 pasajeros con destino a la ciudad de Pucallpa, donde su padre, un reconocido Biólogo alemán las esperaba para celebrar la Navidad.

“Estaba muy contenta de terminar el curso y visitar a ‘papi’ en su nuevo trabajo. Me prometió íbamos a clasificar juntos las fichas de insectos y coleópteros andinos: cucarachas de 20 centímetros, hormigas urbícolas y nuevas especies de mariposas. Estaba orgullosa de mi reciente graduación y de poder pasar junto a mi familia los tres meses de ‘estación biológica’ que correspondían a mis padres como responsables del nuevo programa de investigación de historia natural de la Universidad de San Marcos, donde ambos trabajaban. Otra vez unas vacaciones en plena selva amazónica con los mejores profesores de ciencias naturales del mundo. ¡Qué más podía pedir!”


El vuelo
El vuelo 508 partía con retraso. La compañía LANSA (Líneas Aéreas Nacionales S.A.) no se caracterizaba por el cumplimiento estricto de los horarios establecidos. Hacía poco había perdido dos de sus tres aviones y los requerimientos de seguridad y compromisos administrativos retrasaban con frecuencia las salidas.

“El vuelo entre Lima y Pucallpa debía durar cincuenta minutos y a los treinta minutos de vuelo se comenzó a nublar el cielo. Fue una tempestad enorme, el cielo se puso completamente negro. Hubiera sido posible regresar a Lima o desviar, pero como era Navidad todos querían llegar junto a sus familias. Seguramente el piloto pensó igual, quiso pasar la tempestad y se metió de frente a la tormenta. Y eso fue lo que no soportó el avión. Volamos un cuarto de hora, pasando por nubes gigantes. El avión se movía horriblemente y todas las cosas se caían de los depósitos de equipaje. Yo agarraba fuerte la mano de mi madre.
De repente vi una luz cegadora en el ala derecha. El avión perdió el equilibrio y comenzó a caer. Yo estaba sentada en la penúltima fila. El avión se quebró y yo me encontré de un momento a otro fuera. Todo sucedió a tres mil metros de altura”

Un rayo alcanzó al avión, que se desintegró en el aire, a unos 3.000 metros de altitud. Juliane salió despedida del avión asida a su butaca, y esta cayó sobre las copas de los árboles, cuyas ramas se quebraron de a poco hasta que terminó en el suelo. Juliane estuvo inconsciente unas tres horas y cuando despertó se encontraba en tierra, sentada sobre su butaca, y rodeada de la más densa selva. El hecho de haber caído con su butaca, y que ésta cayó sobre la espesa vegetación le salvó la vida.

“Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje, pero esta vez al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mí alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en sí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir. Estaba sola, muy sola y desconcertada.”


La aventura
Juliana estaba perdida en algún lugar de la selva entre Lima y Pucallpa. Tenía la clavícula fracturada y un ligamento de su rodilla derecha seccionado. Los restos estaban desperdigados en un área de unos 15 kilómetros. Pasó los siguientes dos días tratando infructuosamente de encontrar a su madre, pero lo único que halló fueron los restos calcinados del aparato y los cadáveres de otros pasajeros. Resignada a que nunca más volvería a verla, Juliane decidió aferrarse a la vida y sobrevivir a toda costa.


La jungla con la que se encontró Juliane tenía las mismas características que la de la estación biológica de sus padres, donde ella había vivido por un año y medio. Eso fue fundamental para su supervivencia, ya que conocía la vegetación y a los animales.

“Yo sabía cómo me tenía que comportar en ese bosque -dice con convicción-. Busqué primero muchas horas a mi mamá o a otras personas; gritaba, llamaba y no había nadie. Cuando el mareo me dejó un poco y pude caminar encontré un manantial, de donde brotaba un poco de agua. Me acordaba de que mi papá me había dicho que si te pierdes en el monte y no puedes salir porque los árboles son uno igual que otro, entonces tienes que encontrar agua que corre y seguir la corriente, porque los riachuelos desembocan en arroyos más grandes y después de cierto tiempo en ríos y ahí se puede encontrar ayuda. En eso pensé y decidí salir a buscar ayuda. Lo que no sabía es que era una zona totalmente deshabitada. Felizmente no lo sabía porque si no, hubiera perdido el ánimo.”

Restos de la cabina del avión en la selva peruana

Al tercer día de la caída se le había acabado su único alimento, unos pocos caramelos que encontró donde había caído el avión. Cuenta que a partir de allí no volvió a comer absolutamente nada; ni siquiera encontró frutos silvestres. En los primeros días pudo escuchar también el sonido de avionetas y helicópteros que buscaban sobrevivientes, pero no podía hacer nada, porque la vegetación era cerrada. Una semana después de la caída suspendieron la búsqueda.

“Después de cuatro o cinco días encontré un río más grande. El río era ya ‘nadable’. Los reptiles y animales se apartaban de mi, lo que me sugería posible presencia humana. Me pasé el día nadando y flotando a merced de la corriente, procurando no sumergir las heridas abiertas para no provocar a las pirañas.
Mis piernas no daban ya para andar ni aguantar mi peso. Débil y exhausta varé en una de las orillas arenosas dejándome llevar por la inconsciencia. Al despertar divisé una vieja barca escorada en la ribera. ¿Soñaba?, ¿estaba despierta?… realmente pensé que alucinaba.”

Alcanzarla fue todo un desafío, el cuerpo apenas le respondía a estímulos. Reptando consiguió llegar a la canoa y más allá encontró un precario refugio donde se guardaba el motor de la misma y un tanque con gasolina, que se derramó en la herida llena de gusanos que tenía en la clavícula.

“Ahí me quedé y fue la única noche que pude dormir más o menos bien. Me tapé y pasé una noche regular. Al día siguiente quería seguir, pero llovía fuerte y me quedé hasta la tarde. De repente escuché voces humanas que sonaban como voces de ángeles. Salieron tres hombres del bosque, eran cazadores y madereros; otra casualidad increíble porque ellos iban ahí cada tres semanas y ese día no iban a ir.
Primero se asustaron mucho, pensaron que yo era una diosa de agua (un ser mitológico). Les dije que yo era sobreviviente del avión, me dieron de comer, me llevaron en su bote río abajo y más o menos diez horas después estábamos en un puesto de salud donde me inyectaron antibióticos.”

La llevaron hasta su aldea, donde le dieron comida y le curaron las heridas más graves (tenía la piel infestada de gusanos). Al día siguiente, Juliane fue trasladada en canoa (7 horas de viaje) hasta el pueblo de Tournavista, y desde allí fue trasladada en avión hasta Pucallpa, donde fue internada en el hospital. Allí, se reunió con su padre, en un emotivo reencuentro.

Rescate de los restos de las víctimas gracias a los datos de Juliane en 1971

En 1998 Juliane a volvió al lugar mismo de la colisión aérea para filmar el documental "Wings of hope" dirigida por Werner Herzog y revivió cada momento que le tocó vivir. Mujer valiente verdad?

Juliane en 1998 junto a restos del fuselaje

Rememorando su aventura junto al equipo de producción

No tengo idea como esta mujer recuerde sus episodios vivídos, ya que por un lado murió su madre en el accidente, sin embargo ella volvió a nacer.
De cualquier forma estoy seguro de que sus navidades tendrán un sabor distinto a las del resto de nosotros.
Fuente: Kurioso Weblog

Leia Mais…
 
Ir Arriba