
El tiempo libre en internet estremece. Puede hacerte elevar una plegaria agradecida al leer que un
ecuatoriano cae 47 pisos de un rascacielos de NY y sobrevive, o te hace cagar de risa al enterarte que
operan a una culebra por tragarse 4 pelotas de golf confundiéndolas con huevos en un gallinero.
Es increíble toda la información que puedes encontrar en la red. Por supuesto que no toda ella es fiable, pero un tema que desde niño me apasionó y seguí, fue
la famosa Guerra Fría entre los Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética.Bueno, últimamente me dio por investigar un poquito más allá y me encontré con una historia real, digna de resaltar y que lastimosamente el mundo no la conoce dada a la escasa cobertura que se le dió. Aquí les cuento.
Pues resulta que Stanislav Petrov viene a ser el hombre a quien todos nosotros este momento le debemos la vida y que exista el mundo tal como lo conocemos. Fue el hombre que impidió que todo desapareciéra en un cataclismo nuclear sin precedentes.
El 1º de septiembre de 1983 las fricciones entre ambas superpotencias llegaron a su punto más álgido
cuando los soviéticos en una lamentable equivocación, derribaron un avión comercial que cubría la ruta New York - Seul cuando sobrevolaba el espacio aéreo de la URSS.
Como consecuencia del incidente, los soviéticos consideraban perfectamente posible que Estados Unidos decidiera lo que se consideraba impensable: un ataque nuclear por sorpresa. Hay que recordar que ambas potencias contaban con arsenal nuclear capaz de hacer desaparecer el planeta no una, sino varias veces.
En la noche del 25 septiembre de 1983, el oficial al mando de la consola anti misiles soviética era un teniente coronel de 44 años, llamado
Stanislav Petrov.
A las 0:15 horas del día 26, las computadoras interpretaron un destello detectado por uno de los satélites rusos como señal de que un misil había sido disparado hacia la Unión Soviética.Petrov creyó que se trataba de un error: un ataque con un solo proyectil no tenía ninguna lógica. ¿Qué presidente gringo lanzaría un solo misil contra la URSS, sabiendo que la respuesta serían miles y miles?
Poco tiempo después, los sistemas anunciaron que un segundo misil había sido disparado. A esta alarma le siguieron rápidamente tres más:
ahora tal vez había cinco misiles viajando hacia territorio soviético.
Stanislav Petrov
Petrov no tenía otra información disponible más que las cinco alertas; intuía que eran fallos del sistema, pero ¿si no lo eran? Estaría consintiendo ni más ni menos que la devastación de su propia nación.
Por otra parte, si iniciaba el procedimiento de represalia, existía una probabilidad muy elevada de que el mismo terminara desatando un contraataque total inmediato. En cualquiera de los dos casos, ello equivaldría a la muerte de
millones de personas.
Decidió confiar en su intuición.
Asumió que era una falla del sistema y NO activó la alarma de contra ofensiva.Uno de los hechos más sorprendentes de este episodio es que Petrov no integraba el grupo de oficiales que habitualmente era designado para esta tarea.
Fue la casualidad lo que puso a Petrov en ese lugar, y en buena medida lo que permite que estemos vivos, porque ¿quién garantiza que otro oficial no hubiera tomado otra decisión?
Escribo esto porque hay tantos héroes anónimos a los que les debemos el estar hoy aquí respirando.
P.D. Este incidente avergonzó a los soviéticos y en materia de disciplina militar, consideraron que el teniente coronel Petrov se equivocó en su decisión (ya que su deber era comunicar el dato a sus superiores, y dejar que ellos decidieran si era erróneo o no), sin embargo, dadas las circunstancias, no lo castigaron, pero lo reasignaron a un puesto inferior y decidieron ocultar el incidente.
Stanislav Petrov en la actualidad
*Las señales que interpretó el sistema ruso como misiles fueron brillos y destellos solares sobre sus caducos satélites.
Al final se hizo justicia; en enero de 2006, Petrov realizó un viaje a EEUU, donde fue homenajeado por las Naciones Unidas.
Fuentes:1,
2,
3
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