Recibí este artículo de una amiga del blog, Francisca, donde nos plantea esa elección que muchas veces estamos obligados a tomar sobre nuestra vida y los renunciamientos... nuestro futuro.

Esa pregunta resulta para mí un tanto difícil de responder, sin embargo reflexionando la conveniencia de uno u otro estado civil puedo comentar que en mas de una ocasión me he topado con grandes amigas del colegio o de la universidad rodeadas de hijos y junto a sus esposos, confieso que al ver esas escenas me he puesto a pensar cuan diferente hubiera sido mi vida si me hubiese casado a los 23 años, ¿ tendría un matrimonio feliz con el primer amor de mi vida?, ¿hubiera procreado los 3 hijos que soñé tener con él?...la verdad no lo sé, son preguntas que no sé responder lo que si sé es que a esas amigas que han despertado mi envidia sana o mi cuestionamiento personal respecto a mi estado civil les he visto brillar sus ojos de admiración a mí cuando he relatado lo que ha sido mi vida como toda una mujer profesional autosuficiente , soltera y sin hijos .
Recuerdo con exactitud el día mismo que apareció la Y de mi vida, la más determinante que he tenido hasta hoy, sí!! esa bendita Y que te obliga a escoger uno u otro camino donde vives, gozas, saboreas el albedrío absoluto que la vida nos brinda, hoy pude ser madre y esposa , sin embargo escogí desarrollarme profesionalmente y dejé a un lado los sueños de formar un hogar. No estoy a favor ni en contra de ser soltero o estar casado, solo creo que ninguno de los 2 estados civiles es el ideal, al soltero le falta tener una familia propia y al casado le falta la libertad para soñar y poder cumplir sus metas personales, metas que no deben ser relegadas al formar un hogar, tal vez por este hecho es que las mujeres que decidieron formar un hogar y ser solo amas de casas se les encandelillan sus ojos al imaginarse profesionales, independientes. A las solteras en cambio se nos encoje el corazón al ver hijos que pudimos tener y que por decidir ser profesionales relegamos a un segundo plano el formar un hogar.
Aún no he tirado la toalla y sigo soñando llegar al término medio, tener una hermosa familia con un compañero que me brinde su mano para levantarme día a día, que me recoja cuando caiga, que seque mis lágrimas cuando llore pero que sobre todo cuide a los niños cuando yo no pueda hacerlo por estar encaminada a subir los peldaños de mi vida profesional, creo que todo tiene su momento, apuesto a la calidad vs. la cantidad, en cualquier aspecto de nuestras vidas el equilibrio es la clave. Mi opción es el término medio ¿Qué opinan uds.?
*Colaboración de Francisca S.
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