viernes, mayo 29, 2009

El loco Charles

Uno de los personajes más controversiales de la monarquía española fue Don Carlos Príncipe de Asturias, hijo de Felipe II y de María Manuela de Portugal, quien falleciera cuatro días después del alumbramiento, el 8 de Julio de 1545.

El pequeño Carlos, como todos los príncipes infantes, fue amamantado hasta los dos años, mordiendo los pezones de sus nodrizas, y se dice que tres de ellas llegaron a fallecer por esa causa.

Retrato del Príncipe Carlos de 1558

A los siete años se entusiasmó con la ciencia y los deportes de moda y solía montar a caballo en ocasiones, de lo que se distanció porque continuamente se caía. Debido a su constitución enfermiza, Carlitos es trasladado por recomendación médica a Alcalá de Henares. Se supone que el clima de esta villa madrileña sentaron bien al joven , ya que se recuperó de las recurrentes fiebres y ataques asmáticos que padeció desde los cuatro años, pero ya desde ahí, al ir creciendo se notaba que era un niño con una conducta problemática pues se entretenía asando liebres vivas y una vez, en un ataque de crueldad, sacó los ojos a algunos caballos del establo real.

En Alcalá ocurrió un suceso que casi acaba con su vida. Se enamora locamente de la hija de una portera del palacio, y una noche queriendo escurrirse a su alcoba, al bajar las escaleras de servicio trastabilló y cayó de cabeza. Las fiebres fueron muy altas y llegó a temerse lo peor, por lo cual se llegó al extremo de realizarle una trepanación craneal, que consistía en agujerearle los huesos del cráneo para que saliera la sangre acumulada en el cerebro producto del golpe.

Una trepanación de aquella época

Sus mayores aficiones eran la comida, la bebida y las juergas nocturnas, y durante una de ellas le cayó un jarro en la cabeza. Inmediatamente ordenó a sus oficiales que quemasen la casa donde se había producido el incidente. Su crueldad rayaba en los límites y existe documentación que habla de indemnizaciones a algunos padres por las palizas que daba a sus hijos en Alcalá.

A los diecinueve años ocupó una plaza en el Consejo de Estado, la cual le fue otorgada por su padre debido a sus ansias de ocupar un cargo público.
Se obsesionó en adquirir poder, en tener un territorio donde gobernar sólo él, ya que su padre Felipe era demasiado joven y Carlos veía muy lejana la sucesión del reinado. Esta obsesión llegó al punto de hacerle tratar con conspiradores con tal de acceder al trono, por lo cual el propio Rey, su padre, lo hizo encarcelar.

El Príncipe retratado en 1564

El 18 de Enero 1568 Carlitos es encerrado en una torre del Alcázar de Madrid y desde ese momento sólo concibió una idea: suicidarse.
Al enterarse de sus planes, su padre hizo que se tomaran los resguardos necesarios y no se le proporcionaba ningún material con el que pudiera lastimarse o llevar a cabo su plan.

Desesperado, primero intentó hacer una especie de huelga de hambre que fue más tarde sustituida por una amplia ingesta de alimentos, lo cual le ocasionó una grave oclusión intestinal. En el crudo inverno se daba baños de agua helada y caminaba descalzo y desnudo en su prisión. Finalmente, esto fue lo que le provocó la muerte el 24 de Julio de 1568.

Se dice que un buen monarca quiere lo mejor para su pueblo y Felipe II seguro que lo fue, porque cuando el príncipe murió en el reino se decía: “El luto lo lloró el padre por su hijo, pero el Rey sonrió por el futuro de su pueblo” ya que fue un alivio para él no tenerlo como heredero.
¿Se imaginan si el Príncipe Carlos llegaba al trono?

Fuente: Babbilonia

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domingo, mayo 24, 2009

El hombre que vendió la Torre Eiffel

En Ecuador aún guarda prisión un personaje muy singular llamado Sigifredo Dante Reyes de 68 años de edad, más conocido como “El Cuentero de Muisne”. Fue detenido por última vez en 2005 acusado de robo de vehículos. Este tipo fue un maleante muy carismático dotado de una gran inteligencia pero mal encaminada.

Sus fechorías rayan en lo inverosímil y demuestran el poder de persuasión y carisma que utilizó para embaucar y engañar a muchas personas. Hace poco leí que desde la prisión estaba escribiendo un libro con sus memorias en el que detalla sus andanzas y peripecias en el bajo mundo.

Dante Reyes siendo entrevistado en 2005

De sus delitos, uno de los que más se jactó fue de aquella vez cuando se hizo pasar por el hijo del entonces presidente de Costa Rica, José Joaquín Trejos, cuando en Ecuador era presidente Otto Arosemena. Con esa falsa identidad se alojó en el prestigioso Hotel Colón, y la pasó a cuerpo de rey junto a políticos y diplomáticos.

Otra ocasión, disfrazado de sacerdote y aprovechándose de sus incipientes conocimientos de latín, escapó de la cárcel, saliendo por la puerta principal burlando a todos los guardias.

Pero su hazaña o estafa “cumbre” fue en 1980 cuando vendió la Torre del Reloj del Malecón de Guayaquil a una pareja de turistas suizos con una escritura falsa.

Torre del Reloj vendida a turistas suizos

Este último caso me hizo recordar a uno de los más famosos estafadores que registra la historia, quien llegó a tal punto de viveza que logró vender la Torre Eiffel.
Si, la gran torre francesa fue vendida y "dos veces" por Víctor Lustig.

Víctor nació en 1890 en la República Checa y era hijo del alcalde de la ciudad de Hostinné.
Realizó sus estudios en Alemania y en Francia donde fue un buen alumno y se destacó su habilidad para aprender idiomas, llegando a dominar el inglés, alemán, francés e italiano.

Pero los idiomas no eran su única habilidad, también era muy bueno para los juegos de azar como el póker y el bridge, y fue a lo que se dedicó durante algún tiempo.
Haciéndose pasar como el "Conde Von Lustig" se embarcaba en los transatlánticos entre América y Europa para timar por medio de los naipes a los nuevo ricos americanos.

Víctor Lustig

Era un hombre más sofisticado que el promedio, un verdadero profesional, cuyas estafas bien podrían servir como guiones de películas.
Una mañana mientras desayunaba en un crucero leyó en el periódico una noticia que le daría una gran idea.

En 1925, Francia luchaba por salir de la crisis causada por la Primera Guerra Mundial, y entre tantos recortes en el presupuesto, a algún burócrata se le había ocurrido la idea de tumbar la Torre Eiffel.
La Torre fue construida para la Exposición Mundial de París de 1889, pero la intención no era dejarla de forma permanente. El proyecto original dejaba en claro que la torre sería desarmada en 1909, pero por la guerra y la crisis económica había sido imposible hacerlo y la misma lucía como una gran chatarra inservible en pleno centro de París.


Basándose en esta información, Lustig encontró el momento preciso para aprovecharse de la situación.

En mayo de 1925, con una falsa credencial y haciéndose pasar como el Director General del Ministerio de Información, invitó a los cinco recicladores de metal más importantes de Francia a reunirse en el lujoso Hotel Crillón de París, donde les explicó que la torre iba a ser desarmada. Les dijo que los costos de mantenimiento eran enormes y su preservación, no tenía ningún fin práctico.
Por eso -les explicó- estaban abriendo la licitación por el contrato para remover y llevarse las 7.000 toneladas de hierro, y las ofertas debían ser enviadas al día siguiente bajo el más estricto secreto.

Lustig había estudiado cuidadosamente a cada uno de los empresarios citados, y de antemano había decidido quien ganaría la licitación. El favorecido sería André Poisson, un nuevo rico empeñado en escalar dentro de la alta sociedad francesa, donde no era visto con muy buenos ojos al no tener antecedentes de alcurnia.
Analizándolo, Lustig llegó a la conclusión de que Poisson tendría la mayor ambición y agallas de quedarse con el contrato ya que esto le daría el prestigio y la proyección que anhelaba, y sin siquiera abrir los demás sobres lo llamó al día siguiente para informarle que como ganador de la licitación, tenía que presentarse inmediatamente en el hotel con el monto ofrecido.

Lustig había elegido el Hotel Crillón porque en sus salones solían llevarse a cabo reuniones gubernamentales y diplomáticas, y esto le daba un cierto toque de oficialidad a su plan. Poisson enseguida entregó el cheque, y con una sonrisa en los labios se marchó feliz a celebrar el negocio de su vida.

En menos de una hora, Lustig cobró el cheque, cuyo monto nunca fue revelado, y tomó un tren rumbo a Viena desde donde siguió de cerca las noticias en los periódicos. Pero la estafa nunca apareció en ellos. Poisson, demasiado avergonzado por haber caído en un truco tan barato, nunca tuvo el valor de reportarla a la policía.


Sorprendido por esto, Lustig dedujo que si lo había hecho una vez podía hacerlo de nuevo. Regresó a París y volvió a enviar sobres a otro grupo de recicladores de metal, a uno de los cuales le vendió la Torre Eiffel por segunda ocasión. Pero esta vez no pudo cobrar el cheque, ya que el nuevo comprador tuvo la precaución de ir enseguida a verificar el asunto en el Ayuntamiento de París, iniciándose desde ese momento una gran cacería policial sobre Lustig.

Así fue que escapó a los Estados Unidos, donde continuó practicando el arte de la estafa.
Entre sus víctimas se encuentra Al Capone a quien estafó en 5.000 dólares. Finalmente fue capturado por falsificación de billetes y enviado a la prisión de Alcatraz hasta el día de su muerte el 9 de marzo de 1947.

Sin duda son tipos que nacen con mentes privilegiadas y que dominan el don de la palabra, pero que lastimosamente se inclinan por el dinero fácil, para lo cual ponen en práctica su carismática personalidad.
No dudo que de haber tomado el camino correcto, hubiesen sido prósperos y respetados hombres de negocios.

Fuente: Mz...

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lunes, mayo 18, 2009

El sueño de Guido

Esta es una historia de lo que se puede lograr con determinación y voluntad.
Remontémonos a mediados del siglo pasado cerca de la bella Florencia, a las poblaciones de Anchetta y Vallina.
Este par de pueblos están separados por el río Arno de aproximadamente 90 metros de ancho.
Para el transporte y el comercio, ambas poblaciones se comunicaban por medio de una pequeña barca de remos.
El dueño de esa barca era Guido Bartoloni, quien ya estaba cansado de su oficio de barquero puesto que el trabajo era duro y la paga era poca.

A mediados de 1946, Guido tuvo una idea. Esa idea fue tomando cuerpo en su mente, hasta que, en febrero de 1947, decidió ponerse manos a la obra.
Su idea era construir un puente que uniese a Anchetta y a Vallina, en el lugar donde el río era más angosto, que era justo frente a su casa. Para ponerla en práctica, una mañana de febrero de 1947 fue hasta la cercana Florencia a entrevistarse con un ingeniero que había conocido meses antes.
Esa mañana, tras exponer su idea al ingeniero, le preguntó cuánto costaría construir el puente y éste le calculó unos diez millones de liras. Guido Bartoloni sólo contaba con 500.000 liras, pero igual decidió levantar él mismo su soñado puente.

Guido trasladando pasajeros de una orilla a otra

Bueno, para empezar debía obtener el permiso de construcción de las autoridades competentes. Trazó con un lápiz, un croquis de lo que él imaginaba como sería el puente una vez construído y lo presentó en la Municipalidad de Florencia.
El croquis causó risas y lo consideraron un chiste, y en son de broma, le dieron el permiso, pensando en que el pobre iluso desistiría de su idea.

A inicios de marzo de 1947, Guido Bartoloni inició las excavaciones para colocar los postes de anclaje de los cables que sostendrían el puente en Anchetta. Abrió dos zanjas de tres metros de profundidad por cuatro de ancho.
Los postes los compró en Florencia, en una venta de desechos de guerra. Él mismo los transportó en un carro de mano hasta Anchetta y los plantó en las zanjas. En esa venta halló todo cuanto requería: pernos, tuercas, clavos y cemento.
Las 40 toneladas de acero utilizadas en el puente las transportó él solo desde Florencia en esa carretilla de mano. Un verdadero tipazzo!

Para no quedarse sin ingresos y costear los nuevos gastos del puente, Giulia, su mujer, se encargó de tripular la barca entre Anchetta y Vallina, mientras su marido trabajaba en su sueño.
Los domingos y durante las tardes entre semana, los aldeanos acudían a verlo trabajar. Todos convenían en que el pobre hombre se había vuelto loco, pero Guido se hallaba demasiado absorto en su obra como para que hacer caso a las burlas y críticas de sus vecinos.


Guido asentó los cuatro pilares del puente, cada uno de los cuales pesaba una tonelada; tendió los cables de más de 120 metros de largo; ubicó las vigas; abrió más de 50.000 agujeros para los pernos y luego los colocó; puso el entablado del pavimento y lo revistió de asfalto. Los cables que empleó habían pertenecido a un ferrocarril destruido durante la Segunda Guerra Mundial.
Colgado de una correa atada a su cintura, hacía avanzar una precaria polea metro a metro, para ir empernando cada una de las vigas.

Cansada de verlo suspendido en el aire y siendo el hazmerreír del pueblo, su esposa se negó a seguir conduciendo la barca y fue cuando empezó a dudar en serio de la cordura de Guido.
Pero nuestro héroe necesitaba ingresos para continuar con su proyecto, y fue así que primero empezó a echar mano de las pocas joyas de Giulia, de las gordas gallinas que eran su orgullo, de los muebles y hasta llegó a ofrecer su casa en garantía para poder costear su sueño.

Y fue así que trabajando un promedio de 16 horas al día, al cabo de dos años y con 20 Kg. menos de peso, el gran Guido concluyó su puente.
El 10 de julio de 1949 fue la inauguración oficial del puente colgante que unió a las dos aldeas. Los alcaldes de Anchetta y Vallina, tras la bendición de rigor, caminaron desde cada extremo del puente hasta el centro y allí se dieron la mano y cortaron una cinta inaugurándolo oficialmente.

Puente recién inaugurado

En recompensa a su esfuerzo, la población decidió que era justo que Guido cobrara un módico peaje para pasar por el puente, y en poco tiempo pudo saldar todas sus deudas y retirarse a vivir tranquilamente con su esposa.

Junto a la puerta principal de la casa del antiguo barquero se conserva una placa de mármol que dice:
“Para que la inventiva, la constancia y el espíritu de Guido Bartoloni, creador y único constructor del puente, sirvan de estímulo a venideras generaciones.
Homenaje de sus vecinos de Anchetta y Vellina.”

Inundación de Florencia, noviembre 1966

El puente estuvo perfectamente habilitado durante 17 años. Fue arrastrado por una crecida del río Arno en medio de las inundaciones sufridas en Florencia el 4 de noviembre de 1966.

Fuente: Caravasar

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miércoles, mayo 13, 2009

El verdadero Indiana Jones

Si tengo que elegir un personaje de la historia a quien admirar y envidiar, sin duda es a Sir Richard Francis Burton.
Para empezar, este tipazzo era capaz de hablar con fluidez veintinueve idiomas y entender unos 40. Fue un explorador desde el momento en que nació.

Tuvo el privilegio de ser el primer occidental en visitar La Meca, para lo cual debió aprender árabe a la perfección y camuflarse entre los locales, ya que de haberse descubierto que no era un musulmán la hubiera pasado mal, muy mal.

En su currículum consta como escritor, hipnotista y maestro espadachín, también sirvió como espía para la Corona Inglesa en la India –típico James Bond-, escribió un diccionario para entender a los simios, fue extremadamente libertino y sería nombrado Caballero por la Reina por haber sido el primer hombre en traducir Las Mil y Una noches y el Kama Sutra a una lengua occidental –y ponerlo en práctica supongo-.
Descubrió los lagos de África central, encontró un tesoro perdido y tras quedar completamente extraviado sin agua y sin equipo en el desierto, terminaría rescatando a una doncella francesa secuestrada por un sultán local.

Sir Richard Francis Burton

Este buen señor nace en Inglaterra el 19 de Marzo de 1821, y desde muy temprano demuestra ser poseedor de un intelecto privilegiado. Antes de cumplir los 10 años ya hablaba tres lenguas, y se destacaría en la escuela por su talento en la escritura, la poesía y sobretodo los idiomas. Sin embargo, más allá de convertirse en un ratón de biblioteca o en un nerd, Burton se enrola enseguida en el ejército, y su arrojo y valentía hace que a los pocos años de haberse enlistado sea ascendido a Capitán de la Colonia inglesa en la India.

Sirviendo en la India para Inglaterra, y habiendo peleado en la Guerra de Crimea, Burton decide que era tiempo de vivir más aventuras y se une a la Royal Geographical Society, para la cual exploró las costas de África y descubrió para la humanidad el Lago Tanganica al dejar la primera mención escrita del mismo, siendo además el primer europeo en penetrar en el Reino de Zanzíbar – ahora Tanzania- donde se maravilló conviviendo con los pigmeos de piel negra.

Rutas de las travesías de Burton

Tras explorar grandes territorios Burton se convirtió en Cónsul del Imperio Británico, oficiando como diplomático. Sus años finales serían dedicados a la Academia de ciencias, donde escribió decenas de tratados sobre antropología, culturas y etnias orientales y se convierte en el autor del más importante libro de Esgrima del siglo XIX.

Pero les cuento como este inglés pudo infiltrarse en el mundo árabe.
Hasta hace apenas 200 años, para Europa y el mundo, la Meca musulmana era prácticamente un lugar de leyenda, inaccesible, ya que ningún europeo había podido visitarla debido al fuerte recelo musulmán de la época.
Burton, decidió ser el primero en lograr tal hazaña, para lo cual estudió ampliamente las culturas y comportamientos musulmanes de ese entonces. Sobretodo estudió a la etnia de los hajj pashtún, que eran peregrinos árabes cuyos viajes los llevaban rumbo a la ciudad de Medina, y entre los cuales después de disfrazarse se coló como uno de ellos.
Su convicción fue tal, que incluso hizo que se le practicase una circuncisión !!, para así evitar ser descubierto al orinar.


Ya preparado y circuncidado, Burton adoptó varios camuflajes, e incluso utilizó distintos dialectos y acentos árabes.
Primero se hizo pasar por un pashtún -musulmanes del este de Irán- cuyo contacto con el lenguaje persa hace que al hablar el árabe lo hagan con modismos muy particulares. De esta manera, Burton podría ocultar cualquier error lingüístico que cometiese al hablar aduciendo una diferencia cultural. Era todo un Indiana Jones.

Versado en las costumbres y manerismos de los pashtún, nuestro héroe explorador sólo cometería un error que casi lo pone al descubierto. Una noche, luego de que la caravana de peregrinos en la que viajaba luchara fieramente contra bandidos del camino, Burton se alejaría del grupo. Pensando que nadie lo veía, levantó su túnica y orinó de pie, algo culturalmente inaceptable para los peregrinos de ese entonces. Sólo fue visto por un joven, a quien tras correr y alcanzar debió convencer para que mantuviese la boca cerrada.

La Meca en la época de Burton

Dos años después de comenzada su odisea, y tras monumentales contratiempos, peligros y necesidades, Burton por fin llegaría a La Meca.
Allí aprendió de memoria, todo lo que pudo observar, creando así el primer documento histórico europeo de este tan particular lugar del mundo.

Su disfraz y convincente actuación, le otorgaron el honor de poder vestir un valioso turbante verde –reservado solo para los guías árabes-, y poco tiempo después sería nombrado por los mismos árabes con el título honorífico de Hajji peregrino, equivalente a maestro y guía espiritual de la peregrinación, que tal !!

Burton en La Meca con atuendo de Guía espiritual

Al volver de su travesía Burton escribiría un monumental documento que aún es estudiado en las universidades inglesas, “Mi peregrinación de Medina a La Meca

Curiosamente, al volver, Burton aplica para ser traductor de lenguas árabes para el ejército y falla en el examen. No por estar él equivocado, sino porque los traductores del ejército tenían una noción totalmente irreal del árabe de aquella época, algo que Burton sabía mejor que nadie en Europa.

Cuando decidió quedarse quieto y radicarse por fin en Inglaterra, era mal visto en el círculo social londinense, ya que el hecho de haber traducido el Kama Sutra y la fama de mujeriego que pesaba sobre sus hombros, hacía que los caballeros de la época lo consideraran un peligro para sus hijas y esposas que dicho sea de paso, lo admiraban. Además de que provocaba cierta envidia al ser un protegido de la reina.


Vemos entonces que la Corona Inglesa si tuvo a su verdadero Indiana Jones, su verdadero James Bond, su 007 sin tecnología, que sin duda hasta la fecha debe ser el mejor agente secreto que ha tenido. Antes aún de que lo inventaran en Holywood.

* Curiosidad:

Si prestan atención a las imágenes verán una cicatríz muy notable en su cara. Esta fue producida por una jabalina que le atravesó la mejilla de lado a lado mientras escapaba de una tribu de cazadores en Somalia. Esto ocurrió poco después de que abandonara el reino de Zanzíbar.

Fuentes:
Anfrix.com
Viajeros.com
Wikipedia

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sábado, mayo 09, 2009

Protesta ardiente

Todos sabemos que el budismo ha sido prohibido y duramente reprimido en países donde no hay libertad de culto. Ni siquiera es necesario traer a colación las atrocidades que se cometieron en China hasta hace poco. Sin embargo, uno de los tantos "mártires" budistas que han surgido quedó inmortalizado para siempre por el lente del fotógrafo Malcolm Browne quien trabajaba para la AP cubriendo la Guerra de Vietnam.

Durante la mañana del 11 de junio de 1963, Malcolm se acercó al cruce del boulevard Phan Dinh Phung y la calle Le Van Duyet, en el centro de la ciudad vietnamita de Huê -ahora Saigón-. En este lugar se encontró con una protesta muy singular que le cambiaría la vida.

Ese día, un monje budista bonzo protestó quemándose hasta morir como rechazo a la opresión que el gobierno vietnamita de Ngo Dinh Diem ejercía sobre la religión budista en este país.

Thich Quang Duc, un budista de 67 años, acompañado de dos monjes, llegó en su Austin celeste a la intersección de esas dos calles céntricas de Saigón. Thich Quang Duc salió del vehículo y asumió la posición tradicional del loto con una caja de fósforos en una mano mientras sus acompañantes le rociaban gasolina.
La chispa provocada por los dedos del monje dio paso a una enorme llama que lo consumió ante la mirada atónita de los testigos y la cámara de Malcolm. Sin embargo, ni el fotógrafo, ni la muchedumbre trataron de apagar el fuego, quedaron paralizados ante el pacífico monje que no movió ningún músculo de su cuerpo mientras el infierno lo devoraba.


David Halberstam, reportero del NY Times que también cubría la guerra en Vietnam, y que casualmente fue testigo de esta inmolación, escribió sobre este suceso:

“Las llamas estaban surgiendo de un ser humano; su cuerpo fue marchitándose lentamente, su cabeza se ennegrecía. En el aire había un olor a carne humana quemada; el hombre se quemó sorpresivamente rápido.
Detrás de mí pude escuchar el sollozo de los vietnamitas. Estaba demasiado sorprendido para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, desconcertado inclusive para pensar... Mientras se quemaba él nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su calma exterior contrastaba con la gente que se lamentaba alrededor suyo…”

Thich Quang Duc se había preparado varias semanas para su inmolación y había explicado su motivación en cartas dirigidas a los miembros de su comunidad budista así como al gobierno de Vietnam del Sur semanas antes del suceso. En estas cartas, expresó su deseo de atraer la atención contra la política represiva del régimen católico de Diem.


Antes del suceso, los budistas vietnamitas habían hecho una serie de peticiones al régimen de Diem: Levantar su prohibición de exhibir la bandera budista tradicional; garantizar al budismo los mismos derechos que al catolicismo; parar las detenciones de budistas; dar a los monjes y a las monjas budistas el derecho de practicar su religión por separado y pagar indemnizaciones a las familias de las víctimas castigando a los responsables de las muertes de budistas.

Al no ser consideradas estas peticiones por el régimen, Thich Quang Duc llevó a cabo su inmolación.
Tras su muerte, sus restos calcinados fueron incinerados como es costumbre en la religión budista, pero durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, por lo que, el monje fue considerado como santo y su corazón fue puesto bajo cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia.

Corazón intacto de Thich Quang Duc

Auto del monje en el cual se evidencian los daños causados por el fuego

A inicios de 1964, Malcolm ganó el Premio Pulitzer a la mejor fotografía periodística del año. No obstante, a pesar del esperado éxito obtenido, este fotógrafo no pudo ocultar su arrepentimiento al no haber hecho nada por el ensimismado monje.

* Curiosidad:

El grupo Rage against the machine tiene la famosa foto en la portada de su primer album, 1992.
Fuente: Pollo's World

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lunes, mayo 04, 2009

Los niños Lebensborn

Como se habrán dado cuenta, soy un apasionado de las historias ocultas de la Segunda Guerra Mundial. Después de una guerra hay muy pocas historias con finales felices como las que les he contado, porque es demasiado triste lo que queda para escribir después de cualquier confrontación. Una de esas historias triste es la siguiente:

En 1940 los Nazis invadieron Noruega, país que ocuparon hasta 1945. Durante esta ocupación pusieron en práctica uno de sus programas -ya existente en Alemania- para la expansión de la raza aria, el Proyecto Lebensborn, que en castellano quiere decir “fuente de vida”, fruto del cuál nacerían más de 10,000 niños hijos de soldados alemanes y madres noruegas. La mayoría de estos niños estarían marcados trágicamente durante toda su vida.

Hogar Lebensborn en Alemania, 1939

Este proyecto fue creado en 1935 en Alemania como respuesta a su decreciente índice de natalidad, promoviendo políticas nazis de eugenesia para crear la raza superior que poblaría Europa. La finalidad de este proyecto era de que "ningún niño ario" quede sin nacer.

El principal objetivo de los hogares Lebensborn en este país era ayudar a los hijos de soldados alemanes con mujeres noruegas, proporcionándoles maternidades y guarderías subvencionadas por Alemania.


Imágenes de un Hogar Lebensborn en Noruega

Hitler admiraba la "sangre vikinga" de los noruegos, a los que consideraba arios puros, sin embargo en otros países ocupados, las relaciones entre soldados alemanes y mujeres locales estaban prohibidas por ser consideradas razas inferiores.

Durante la guerra, estos niños y sus madres despertaron el rechazo del pueblo y de gobierno noruego en el exilio. Al claudicar Alemania unas 14,000 mujeres fueron llevadas a campos de trabajos forzados durante año y medio, pese a que no habían atentado contra ninguna ley.

No era sólo un asunto de las autoridades noruegas, el pueblo tenía ansias de venganza y encontró en estos niños, que eran llamados "mocosos nazis" y en sus madres, las "putas de los alemanes", su blanco perfecto.


Muchos acabaron en orfanatos donde fueron maltratados y sufrieron abusos sexuales. Otros fueron clasificados como "retardados" y encerrados en clínicas mentales, bajo la teoría de que sus madres debían haber estado locas para tener un hijo con un alemán. Pocos de estos niños fueron adoptados, así que la mayoría no abandonaron los orfanatos hasta llegar a la mayoría de edad.

La vida de estos niños fue realmente dura pues fueron objeto de agravios y acoso en la calle y escuelas. Hay innumerables testimonios que detallan estos maltratos, por ejemplo, los del orfanato de Bergen que fueron sacados a desfilar para que la gente les azotara y escupiera. Otro niño relata que fueron puestos en una pocilga donde pasaron dos días enteros sin comer y a otros se les arrojó ácido en la piel para quitarles su “olor nazi”.

Bautizo de un niño Lebensborn

Al acabar la guerra el gobierno noruego llegó a barajar la idea de deportar a los niños a Alemania, pero los aliados se opusieron. Años más tarde volvió a considerar la misma idea, pero esta vez de enviarles junto con sus madres a Australia, aunque finalmente tampoco se la llevó a cabo.

El asunto fue cayendo en el olvido, llegando a ser desconocido para una gran parte de noruegos, hasta que en los años 90 más de una centena de estos niños – ahora adultos- presentaron una serie de denuncias contra su gobierno, el cual accedió a compensar a los casos menores con 2,500 euros y 30,000 para los abusos más graves.

Finalmente, el año pasado 154 de ellos llevaron su caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, aunque éste lo descartó por haber sido presentado demasiado tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial, ya que el tribunal no puede juzgar hechos acontecidos hace más de 20 años, argumento con el cual no están de acuerdo, pues ellos consideran que los maltratos no se limitaron a los años posteriores a la guerra sino que se alargaron mucho más.

Parece increíble que estos hechos sucedieron en el llamado primer mundo hace menos de 60 años. Lo publico aquí para que recordemos lo que costó esa guerra a Europa, y no solo a varias etnias sino también a sus infantes. Porque es injusto e inaudito que se crea que un niño puede nacer culpable. Para que recordemos los errores que no deben repetirse jamás.

* Curiosidad:

Anni-Frid Lyngstad, una de los integrantes del grupo sueco ABBA fue una niña Lebensborn.
Fuente: Cabovolo

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